martes, noviembre 24, 2009

Debate sobre las Teorías de Angel Faretta


Estimados fanáticos de Siempre Libre. Me pareció interesante transcribir un intercambio epistolar que tuvimos con mi querido hermano Fernando (del que también participaron Fabián Palma, Luis Polo y Marta Nicoli) en el Grupo de Cine, un foro de discusión por internet. Lo publico acá porque espero tener comentarios de ustedes que agreguen nivel al debate y nos hagan pensar mejor las cosas. Se trata de discutir la concepción que Angel Faretta tiene del cine y creo que esta es una buena manera de comenzar el debate. Comenzamos hablando de una película que a mi me había parecido lamentable, Seven Pounds de Gabriele Muccino con Will Smith...

(En la foto un fotograma de un Eje Vertical clave de la película El Padrino, en la que puede verse la cruz entre el brazo de Michael y el soporte de las luces y por detrás puede verse una figura de un obispo medieval o algo así...)

Comenzamos con el primer mail....


Seven Pounds de Gabriele Muccino está buena... y ya me imagino por qué a Francisco le pareció tan mala... y es porque no puede ser menos que la comandanta Clara y sus acólitos del Amante/Cine... que si hay un cachito o mucho de dolor humano en la película... chau.. ya no vale... ya es indecorosa y malísima. Esa inhumanidad del gusto los pierde, irremediablemente en un hedonismo fatuo y arrogante... y se hacen merecedores una y otra vez a apedreadas y cachetadas por los que no temen (no tememos) asumir que toda vida es un mamarracho sentimental de cuarta, que sus vidas también lo son.... (como las de todos nomás mis amigos) y que, por ende, el cine como expresión de la misma puede ( y a veces debe) meterse por ese canal y funcionar como un espejo.

Seven Pounds: 8 puntos

Un abrazo

Fernando Abelenda


Ja! Fernando no lo pudiste haber explicado mejor, seguramente por esa razòn disfrutan de las pedorrísimas comedias de Adan Sandler y Ben Stiller.... bueno en realidad alguna que otra zafa pero de ninguna manera para levantar ese inexplicable fanatismo!

Abrazo.

Fabián Palma


Y tienen, Fabián querido, esas comedias simplotas, algunas muy bien hechas, como dicen los de ultra derecha, "un trasbordo ideológico inadvertido" que el héroe, el mocito como le decíamos cuando chicos, suele estar al límite de la debilidad mental... el trasbordo se produce porque si uno admira eso, no puede al mismo tiempo admirar a los tipos inteligentes o cultos.

Estoy pensando en una en particular, en la que Adam Sandler recibe una herencia millonaria (La herencia de Mr. Deeds) El personaje es recampechano, simplote y hasta hace poemitas (tipo Narosky) y el director lo confronta con una mesa donde está un tenor y unos tipos que se ve son "cultos". Los cultos se burlan y el simplote les pega una soberana paliza, ridiculizándolos. La asociación inadvertida es que los cultos sofisticados son unos tipos de mierda y el simplote es bueno. Por lo que se ve es así.

Algo parecido pasó en una ya vieja película de Barbra Streisand, El príncipe de las maréas, donde se eleva con profundidad metafísica a un sureño rústico y se ridiculiza a la intelectualidad neoyorkina, que a más cultura más canallas son...

Las cosas de la vida, es decir, si Francisco fuera un personaje de esas películas sería sin ambages el malo de la película y nosotros que somos los sensibles con matices seríamos los buenos... y digo con matices porque nosotros no aceptaríamos esos tontos papeles... por ese asunto de la dignidad de los sensibles.

Un abrazo

Fernando Abelenda


Queridísimo Fernando,

creo que diste justamente en el punto clave del concepto del cine. Dice mi maestro Faretta que el cine es un ajuste de cuentas contra el renacimiento y el romanticismo en el sentido de que logra un retorno de lo sagrado y sobre todo una anulación de la declamada autonomía del arte del renacimiento y de esa mezcolanza entre religión y estética, bienintencionada pero ineficaz, que fue el romanticismo. Esta guerra civil europea se trasladó a Estados Unidos y terminó siendo una guerra entre el imperio austro-húngaro, ahora representado por el Sur de Estados Unidos, California y su bosque sagrado (Holly Wood) y el Norte culto representado por Nueva York y Harvard. Los Habsburgos, relocalizados ahora en Hollywood, representaban eso que nació en el romanticismo (aunque ineficaz) de no diferenciación entre arte culto, refinado, y arte popular. De ahí el nacimiento, por ejemplo, de la opereta y otros géneros considerados menores por la tradición sajona inglesa.

El cine popular de Hollywood siempre fue denostado por los yanquis (norteamericanos del norte) desde Harvard (vindicando el saber en los libros exclusivamente y en las vanguardias culturosas) y la resistencia por parte de la Industria Cinematográfica vino por el lado del cine masivo aunque con los autores-directores dejando su impronta en la segunda historia.

Creo que ahí está la clave de todo para entender los debates alrededor del cine. Me parece que tu generación, Fernando, compró eso del cine-arte como valioso y separado del cine popular como engendro que sólo sirve para entretener.

La guerra continua a pesar de que el triunfo del cine popular es harto evidente.

Saludos

Francisco Abelenda



Estimadísimo Francisco:

muy interesante lo que dice tu maestro, aunque ciertamente exagerado. El concepto de exagerado yo le aplico a algunas cosas de Foucault, Phillipe Ariès, al chileno Dorfman y muchos tipos que son excelentes en sus conceptos, en general conceptos de corte, que marcan un antes y un después, por ejemplo el panoptico de Bentham, que sin dudas explica muchas cosas de la sociedad contemporánea pero no agotan la cuestión... Por ejemplo: a mí me parece divertido hacer la lectura de que aquella visión omnipresente (del Panoptico) se pueda equiparar exactamente a los mecanismos de control de la actualidad (curiosamente se llaman Supervisores a los que ejercen eso) pero cuando la hago, creéme, lo hago lúdicamente y la mayor parte del tiempo no sé si se debería volver atrás o seguir como estamos... no lo sé.

Mi generación, es cierto, participaba de la ilusión de un arte superior... por ejemplo la idea de que un libro sin ilustraciones es mejor que uno con dibujitos. Una película de Bergman mejor que una de Sofovich y así en todos los ítems (ya lo discutimos y creo que esa visión fue un error... y si no lo fue... la sociedad cambió aquello... con tipos como Duchamp y el cine mismo). Lo que me tocó aceptar es que eso no está determinado de antemano... y puede haber arte de verdad en lo clasificado de antemano como berreta y al revés. Sin meternos, claro, en las profundidades del gusto.

Te equivocás cuando decís que yo compré esa idea... yo fui uno de los tipos que siempre defendí el cine americano del sur... también del norte no? y siempre me enfermaba que haya intelectuales que decían "a mi me gusta el cine europeo" o cosas así.

Eso no significa que no capte la jugada bobalizadora actual, la disfruto y hasta digo que son geniales (algunas) pero lo que dije en mi mail es que elevar la tontería al cenit... bueno... ya me parece que se puede encontrar una cierta intencionalidad de embrutecimiento.

Con respecto a la lucha que referís, está genial la lectura... pero también los romanos triunfaron sobre los griegos, sin embargo los triunfadores romanos incorporaron en su ortodoxia el corazón intelectual de los griegos. Mutatis Mutandis (me gusta meter esta expresión) el cine que ganó, según vos, no debería olvidar aquellas cosas que valían la pena de los perdedores . El cine que criticamos Fabián y yo a veces lo olvida... y eso, me parece, no está nada bueno.

Un abrazo

Fernando Abelenda



Lo descripto se trata de una teoría, en el sentido de contemplación y descripción de lo contemplado. De hecho, la palabra teoría viene del griego theorein que significa contemplar.

Ahora bien, esa teoría estética sobre el cine, que a la manera kantiana se identifica con la ética y por supuesto con la política, deja fuera a un montón de películas que no "encajan".

En ese sentido lo que no incluye los tres elementos de los que siempre hablamos (Fuera de Campo, Principio de Simetría y fundamentalmente Eje Vertical) lisa y llanamente no es cine (en esa vertiente teórica estética, por supuesto). Es audiovisual, u otra cosa. Por eso, por ejemplo, el expresionismo alemán no está incluído en el "concepto del cine". Podrá ser muy atractivo, lindo, emocionante, todo lo que quieras. Pero no ingresa en la categoría que permite explicar esa concepción estética. Por decirlo de otra manera, el Arte, a mediados del siglo XV, logra cierta autonomía en lo que fue llamado Renacimiento (fenómeno casi exclusivamente italiano).

Tal vez en otras partes del mundo la pintura, la literatura, la arquitectura, etc, seguía otros caminos, pero fue el Renacimiento lo que constituyó, digamos, un corsi particular. Un camino particular. Todo lo otro quedó frustro y por el camino del Renacimiento siguió la humanidad en lo que concierne al arte. Lo mismo podríamos decir del Romanticismo y del Barroco. Sobre todo del Barroco, que de alguna manera reúne todo lo que el cine tiene en sus elementos formales, fundamentalmente eso de tener, en la puesta en escena, elementos que sobran.

Bueno, digo todo esto para decir de que hablamos cuando hablamos de "concepto del cine".

Hecha esta aclaración corresponde decir que esta guerra dialéctica entre el Sur (Dixie) y el Norte (Yankee) se mantiene, pero fue más fuerte en el período de los Grandes Estudios de Hollywood.

Ahora es todo más modesto a pesar de los costos y la mastodoncia. En ese sentido, no se si viste la película Legalmente Rubia, que parece una boludez pero que de alguna manera es una película chiquita sobre este debate que toma claramente partido por la posición dixie, ya triunfante, pero que tiende una mano al derrotado que este parece tender a rechazar, aunque al final parece que la acepta.

Saludos

Francisco Abelenda



Mirá vos,sin hacer este tremendo análisis que hiciste,a mi Legalmente Rubia,me había gustado mucho,y en otro grupo de gente "angaú" muy erudita que tenía antes ,casi me achuran cuando lo dije,por supuesto que yo lo seguí sosteniendo.¿Por qué decís que le tendió una mano a los yankees ,la rechazaron y al final parece que la terminaron aceptando?,no entendí muy bien ese punto.
Saludos

Marta Nícoli



Y, porque ella va a Harvard con toda la buena onda y la tratan de hacer pelota, pero al final se pone de novia con el profe.

Todo feliz, pero Hollywood no tiene finales felices a secas sino finales felices problemáticos.

Saludos

Francisco Abelenda


Fran, las teorías tienen siempre límites que la práctica desafía constantemente, además primero existe el hecho y luego alguien lo teoriza clasificándolo, encajonándolo.

Por eso es bueno leer lo que los teóricos del cine teorizan, constrastar sus teorías y pensar en que lado nos ubicamos según nuestra propia experiencia, algunos más arriesgados hasta propondrán nuevas teorías, pero entonces finalmente que es el cine?

Seguramente una parte se parecerá a lo que teoriza Fareta pero siempre las teorías quedan chicas frente a la inmensidad compleja del hecho artístico.

Un abrazo.

Fabián Palma


Por supuesto, Fabián, pero como una teoría no es más que un intento de explicar todo eso que se contempla, claro que habrá otras. El problema más problemático (valga la redundancia) es que no hay otra teoría (por lo menos en Argentina) que se contraponga a la de Faretta. La teoría de Faretta sí se contrapone muy claramente a las 2 teorías estéticas más difundidas en los ambientes de crítica e historia del arte, la de Theodor Adorno y la de Walter Benjamin.

Y solamente a ese nivel se le puede discutir.

Por otra parte, la de Faretta no es solamente una teoría del cine sino una estética general, como las de Benjamin y Adorno. El cine es en Faretta solamente una excusa para desarrollar su teoría estética que pretende situar al arte en el curso de la historia (uso la palabra curso no casualmente) incluso con una intencionalidad trascendente, inmanente. Ahí está lo divertido. En las grandes diferencias entre esas tres concepciones del hecho artístico.

A mi personalmente me divierte mucho la teoría de Faretta por lo que tiene de original y de verificable, pero está (a pesar de que él mismo afirme lo contrario) demasiado atada a la aceptación de la existencia de un Dios católico verdadero, activo e intencionado. Yo creo que todo el sistema de pensamiento farettiano se cae si uno no acepta a la fe católica como verdadera y, más aun, como la única verdadera.

Yo soy algo borgiano en ese sentido ya que Borges parece haber dicho que la religión como literatura fantástica es inmejorable. Ahora bien, de ahí a que la Verdad esté por ese lado... no lo se todavía.

Saludos

Francisco Abelenda



Querido Fabián: es discutible que primero existan los hechos, eso lo discute el Giro Lingüístico, teoría que dice que todo es interpretación, que la interpretación que se tenga genera los hechos.
Coincido con vos en que una teoría no puede abarcar el Todo, ya no hay teorías científicas y estéticas que lo propongan (sin embargo la gente cree en el Todo y los políticos y la religión lo explotan). Vivimos en un mundo parcializado (acorde a la parcialidad de la pulsión freudiana) y por ende pleno de objetos descartables, pero prefiero este mundo y no el del Todo de la Edad Media.

Un abrazo.

Luis Polo




Y Luisito, discutible es todo (o casi todo)

Cuando pienso en lo que decís se me ocurren ejemplos, los más claros, por tangibles suelen ser los matemáticos, fijate que todas las teorías matemáticas explican o tratan de explicar o justificar hechos que suceden en nuestra vida, son modelos que encajan de alguna manera con lo que existe.

Quizás el álgebra ayudó a explicar determinados fenómenos, y cuando el álgebra no alcanzó apareció el análisis matemático, que lo abarcó y lo superó.

Lo mismo pasó con los fenómenos físcos, la física clásica explicaba determinados fenómenos y cuando la física clásica no alcanzó apareció la física cuántica que incluye a la anterior y la supera.

En el arte es todo más difuso porque el arte puede no tener la contundencia de la abstracción matemática y entra en juego esa bendita subjetividad casi comparable de alguna forma a la relatividad para los físicos.

Pucha! casi estoy formulando una teoría che!

Un abrazo.

Fabián




Dale Fabián, elaborá tu teoría y quizás nos hacemos tus seguidores y lo abandonamos a Faretta.

En el documental sobre Dalí, en un encuentro organizado en Figueras por el propio Dalí, Prigoyine discutía con Bohm sobre física cuántica y unos de los temas era si la matemática entraba dentro de la de vida (del viviente) o si quedaba por fuera.

Yo busco, cuando no tengo mi habitual pereza, alguna teoría que me diga que A no es igual a A.

Saludos.

Luis Polo

jueves, octubre 15, 2009

Adentro

Ayer, estimados amigos de Siempre Libre, fue el día más importante para la Argentina desde la Asamblea de 1813... por fin en la argentina tienen voz los desterrados, voz y poder. Diego Armando, que duda cabe, jamás ha renunciado a su origen humilde y así se expresa.
Como lo a hecho Carlitos (Magno) Tevez en Europa cuando declaró que de poder hacerlo "le arrancaría la cabeza al arquero de Alemania" Qué horror, qué barbarie! Todos los medios europeos (hipócritas miserables) y los chupamedias argentinos replicaron al unísono su repudio. Como ahora chillan como mariquitas que Maradona estuvo horrible. Efectivamente, Maradona dijo como diez veces "que me la chupen" o al periodista de TyC "vos sos uno de los que la tenés bien adentro" (siempre es fea la verdad) y después dale que te dale "que la sigan chupando".
Acaso se imaginan al Señorito Peckerman (ídolo de la clase media argentina) declarando así o al ultra racionalista positivista comptiano Marcelo Bielsa... jamás.
Bueno, mi tesis central es que esos modos civilizados jamás pueden sintonizar con sus jugadores, pueden saber mucho de futbol pero son incapaces de comprender el alma de un semidios salvaje como lo es Tevez o cualquiera de los buenos jugadores de futbol.
Lo que se inicia con Diego es, para mí, una gran ilusión futbolera... como decía Walt Whitman al reivindicar la vida... por un momento... la escuela... atrás... la escuela... atrás... Acaso alguna vez transó Bielsa al pedido desesperado de la gente de poner a Batistuta y Crespo juntos... jamás!! Diego ante el grito de Palermoooo Palerrmooo ... ya está... lo puso junto al Pipita Higuain... y vino el gol...
Yo recuerdo que una vez fui a ver Mandiyú y por ahí, indignado por algo grite: ¡qué deshonesto intelectual el árbitro..! y unos tipos de la tribuna me gritaron PUTOOO..! Tenían razón los bárbaros... el desubicado era yo... así no se habla en una cancha de futbol..
Escribo esto, también para decir que hay muchos tipos en mi país que deseaban que Diego fuese derrotado, (es triste pero es así) y Diego no sólo que triunfó en futbol sino que no se traicionó en sus convicciones más íntimas... y eso es digno de señalar...ante tanto discurso edulcorado de lindas palabras y de críticas hipócritas.
Un abrazo
Fernando Abelenda

miércoles, septiembre 02, 2009

Columbo o La Ley de Medios

Este es un momento crucial de la política argentina. Uno de esos momentos en que no podemos quedarnos en silencio.

Una de las estrategias de los dueños del poder mediático (o simplemente los dueños del poder) es hacer creer que aquel que piensa diferente, aquel que coincide con algunas de las medidas del gobierno es un paria, un loco, un estúpido o un corrupto.

Más allá de los verdaderos perjudicados que siempre son los pobres, ante este bombardeo mediático la primera víctima, como en la guerra, es la verdad. La segunda víctima es el grupo numeroso de los incautos televidentes y radioescuchas, aquellos a quienes la política no les importó nunca lo suficiente como para analizar el dia a dia, escudriñar en los avatares de la lucha cotidiana, buscar entre lineas en los textos, ni cuestionar demasiado el discurso hegemónico de los medios.

Tampoco recuerdan muy bien quien fue Cristian Colombo*, (¿o era Columbo?) para dar un ejemplo de un funcionario que ya no figura y en su momento fue muy poderoso.

Esta hegemonía mediática, comandada por los multimedios Clarin (que dirige al Diario Clarín, Canal 13, Diario La Razón, Diario La Voz del Interior de Córdoba, Expo Agro, Expo Educativa, Papel Prensa, TN Todo Noticias, Correo Privado, Cablevisión, Multicanal, el 60% de Telecentro, Canal Volver, Canal 12 de Córdoba, Canal 7 de Bahía Blanca, el 55 % de Pol-Ka, Cnal Rural satelital, TyC Sorts, TSC Televisión Satelital Codificada, Radio Mitre, FM 100 y otros medios en participación accionaria menor) América (de de Narvaez que incluye America TV, América 24, Radio La Red y otros), el diario La Nación, Radio Continental, etc... está ejerciendo una manipulación informativa gravísima. Atacan como partidos políticos y se defienden con la libertad de expresión.

Pero no quiero convencer a nadie.

Lo único que pido es que aquellos que piensan distinto, que algunos serán, hagan oir su voz, que no se callen, que digan estrictamente lo que piensan, sin agredir, sin mostrarse superiores a nadie.

Es el momento en que tenemos que hablar o escribir.

Crecimos admirando a los argentinos que no se callaron y contra viento y marea defendieron sus ideas, hagámosle hoy honor.

Salud

*Cristian Colombo fue el último Jefe de Gabinete del Gobierno de Fernando de la Rua.

viernes, julio 10, 2009

Acheronta atropos

Desde hace un tiempo que no escribo en el Blog por varios motivos. Uno de ellos fue el resultado de las elecciones del 28 de junio que fue bastante triste para los que pensamos diferente al 70 por ciento del "electorado". Pero acá estamos.

En el ínterin seguí viendo películas, escuchando discos y leyendo libros.

La última película que vi rompió mi letargo de tal modo que acá estoy de nuevo, apasionado por una de las mejores películas que vi en mi vida, Let the right one in. La había visto hace un tiempo que andaba por ahí pero no me pareció que valiera la pena ver una película sueca de vampiros. Parecía como ver un western italiano... Para mi sorpresa aparece en la tapa de el último número de El Amante/Cine y entonces dije, bueno, si.
En este número Diego Trerotola escribe una crítica extraordinaria relacionando la película con el tema del doble y bueno, ese tema para mi, ya se sabe, como diría Cortazar... Una vez escribí, hace ya 12 años, un artículo bastante rudimentario sobre el tema del doble y lo siniestro. Salió publicado en una revista de La Plata con el nombre ampuloso De lo ominoso a la extimidad y pretendía trazar una relación estructural entre tres conceptos, el del Doble en el sentido del Doppelgänger alemán (doble fantasmal, como una duplicación de uno mismo que anda errando por el mundo), lo Siniestro que se traduce también como lo Ominoso (el término freudiano de Unheimlich) y por último un neologismo lacaniano que es la Extimidad (un elemento de un conjunto que se sale de él pero que de alguna manera lo constituye) En fin, mi artículo no era más que una excusa para introducir una serie de obras literarias en las que este tema del Doble y lo Siniestro ocupaban un lugar importante. Ahí citaba a El Horla de Maupassant y a La Hierba Roja de Boris Vian. Si bien lo escribí hace muchos años es recién ahora, después de ver esta película que todo esto cobra sentido.

La película comienza con una imagen del niño Oskar reflejada en el vidrio de una ventana a través de la cual el ve llegar en un taxi a una niña con un adulto que van a instalarse a vivir en su mismo edificio. A Oskar lo vemos a través de su reflejo, un reflejo a su vez transparente y por lo tanto fantasmal. Luego la película se sucede en varios ejes, la niña Eli y su vampirismo, la relación de Oskar con Eli, el calvario de Oskar en su escuela acosado por una bandita de niños crueles como sólo pueden ser los niños crueles, la relación de Oskar con su padre y por último el amor.

Let the right one in podría ser una película perfecta, salvo por algunos planos subrayados en los que vemos a Eli con un aspecto ligeramente envejecido, como si hiciera falta recordarnos que sobre ella, también, recae el peso del tiempo.

Pero obviando este recurso que cuestiono porque no está en linea con la genialidad que tiene en el manejo del fuera de campo, la película sí es perfecta. Porque todas y cada una de las decisiones estéticas son acertadas, porque los dos personajes son entrañables, porque son dos víctimas a quienes queremos proteger, porque sobre ellos sobrevuela la pedofilia (sugerida por los personajes del padre de Oskar y el protector de Eli) y porque, como si el autor hubiera leído el artículo de Freud sobre lo Siniestro, hay una extraña familiaridad en eso que nos estremece, porque ahí donde debe estar lo más íntimo de nosotros se esconde el infierno con su legión de demonios, pero no un infierno donde reina Satanás sino uno donde reina cada uno de nosotros.

Dejemos entrar al indicado.

martes, mayo 19, 2009

Ya empiezan a haber caballos


Hace unos dias, mi hermano Fernando escribió una bella carta en la que citaba a un poeta argentino poco conocido por el gran público, Francisco Madariaga. Esta pequeña referencia sumada a la muerte de Mario Benedetti, me trajo al recuerdo la obra genial de Madariaga y mi relación con la poesía en general .
La poesía está hoy tan subestimada que practicamente nadie, salvo los mismos poetas, la consume. Esa especie en extinción, esos hombres y mujeres que entregan la vida a cómo decir las cosas, debe pasarla bastante mal en términos económicos. ¿Cómo puede sobrevivir un poeta? ¿Es posible vivir de la poesía? Virgilio, el más grande, fue contratado por Augusto para que escribiera un poema épico sobre los orígenes del pueblo romano y esto dio a luz tal vez la más grandiosa obra poética de la humanidad, La Eneida. Hoy el panorama es diferente y esos poetas borronean cuartillas que no tendrán demasiados lectores, que no serán valoradas y que, en el mejor de los casos, muchas veces terminarán entremezcladas en los acordes de algún músico que lleve esas letras a lectores insospechados.
Mi relación con la poesía es de amor, pero un amor contradictorio, un amor como el que uno tiene con una mujer a la que jamás podrá entender, a la que intenta abandonar y siempre vuelve. Como el pasado, que no se va, ni te deja.
Así, en mi adolescencia llegué, de manera tangencial, a la poesía de Francisco Madariaga.
Madariaga es uno de los grandes poetas argentinos. Nacido en Corrientes, fue uno de los valuartes del Grupo Pellegrini, la primera y mas importante vanguardia surrealista de toda América Latina. Su obra se tradujo a muchos idiomas, vivió en Corrientes hasta los 15 años y después en Buenos Aires, yendo y viniendo, como muchos poetas, por el mundo, regresando siempre a lo imposible de nombrar sin recurrir a la poesía, y que tiene que ver con la infancia.
El inconsciente tiene caminos asaz misteriosos y ahí estaban, guardados, recuerdos mansos: los poemas de Francisco Madariaga, de los que conozco bien solamente dos de ellos.
Coco Madariaga murió el 24 de septiembre del 2000.
Este es, para mi, uno de sus mejores poemas:

Viaje estival con Lucio

-Aquí ya empiezan a haber caballos-
... me decía.
Y el viento del nordeste comenzaba a ser verde
... entre los colores del agua de la infancia.
Estábamos ya muy lejos de los bronces, los
... mármoles y los floreros pintados "al gusto de
... la familia" en los cementerios municipales.
Todo aquello quedaba atrás, y el sueño del viejo
... tren casi fluvial nos envolvía.
Mi pequeño hijo de siete años y yo teníamos en
... las manos las ramas de las estrellas y
... el resplandor lentísimo de los ríos rosados,
... donde sangraba el sol de los caballos, las
... vaquerías y las antiguas guerras.
Era el primer viaje solos en el tren marrón que
... no quiere morir.

De País Garza Real,
Editorial Argonauta, 1997


En la foto, Francisco Madariaga con Oscar Portela, otro gran poeta correntino.

Mejor Blog sobre la vida y obra de Francisco Madariaga:
http://www.franciscomadariaga.blogspot.com/

miércoles, mayo 13, 2009

La Jungla del Pizarrón

Voy a comentarles una película.
Se trata de Entre los muros, una película de Laurent Cantet, el mismo de Recursos Humanos y El empleo del tiempo. Yo vi la primera que siempre la recuerdo porque efectivamente el área de RRHH de cualquier empresa es definitivamente el lugar más complejo de todo el capitalismo. Ahí hasta un angel puede convertirse en un demonio. La falsedad, el amague, el doble discurso, la intriga, son artes muy bien vistos en esos reductos. Hay excepciones, claro, pero la película muestra lo que pasa en las empresas comunes. Dicen que en Google y American Express, por ejemplo, se dieron cuenta de que el personal trabaja mejor cuando está feliz y sin miedo. Yo también lo creo pero lamentablemente no dirijo ninguna compañía importante.
Pero de lo que quería hablarles es de Entre los muros. Creo que es interesante porque es una película del subgénero "colegios" pero contada toda desde adentro, casi documental, como si la cámara se colara dentro de un aula de un colegio francés del polimodal. Chicos de 14 y 15 años en su clase de francés con el encargado del curso, el Profesor Francois, mi tocayo.
La película me hizo acordar bastante a otra que vi hace poco y que tiene una estructura muy parecida, Blackboard Jungle (1955) (Semilla de maldad) de Richard Brooks que la vi hace poco. En Blackboard Jungle un profesor nuevo llega a un colegio de las afueras de Nueva York en la que los alumnos son muy quilomberos. Tienen dos líderes, uno es el personaje que interpreta Sidney Poitier en su primera actuación importante (lo gracioso es que el negro tenía 28 años cuando se filmó la película y hace de un pibe de 17) el otro, es un pendenciero que se merecía una buena sopapeada, el inolvidable Artie West (interpretado por Vic Morrow, el sargento Saunders de Combate! ¿se acuerdan?) El profesor, un Glen Ford siempre al punto de la crispación, el profe Dadier, Daddy, le da su merecido en una escena clave de la historia del cine. Blackboard Jungle fue muy importante también por motivos estéticos y por lo que produjo después. Además fue la primera película que logró que un tema de rock esté primero en la lista de los más escuchados de las radios norteamericanas al punto de que se considera al dia del estreno de esta película como el del nacimiento del Rock and Roll: el 25 de marzo de 1955. La canción en cuestión es Rock around the clock de Bill Halley y sus cometas.
Bueno, Entre los muros también cuenta la historia de un profesor y su relación con los alumnos. Lo interesante es ver cómo es imposible entrar en los registros y los códigos de estos pibes y el profesor que quería hacerse el compinche la pasa bastante mal. Por pelotudo.
La película ganó la Palma de Oro en Cannes. ¡Por fin un premio bien dado!
Excelentes actuaciones, un ritmo narrativo que no decae y la impresión de que uno ha estado ahí, con esos alumnos en los que se adivina un universo detrás de cada rostro.
Recomendadísima.

viernes, mayo 08, 2009

A los que vieron XXY de Lucía Puenzo

Yo no ví XXY por varios motivos, pero sobre todo por lo siguiente: hay tanto para ver...!
Me sorprende que ustedes a la hora de elegir una película para ver elijan justamente esa. Era bastante probable de antemano el fiasco, porque se que ustedes, mis lectores, tienen buen gusto, y no puede gustarles una película semejante, por lo que evidentemente les falta escudriñar un poco antes de decidir qué van a ver.
Todos sabemos que hay una escena en la película en la que el personaje de Inés Efrón sodomiza a el personaje de Piroyansky que pone cara de sorprendido. El disparate es tan mayúsculo que coincido con Susana Canevaro en que da un poco de verguenza ajena imaginar la cara de los miembros de la Academia de Hollywood cuando vieron esa escena y empezaron a reirse.
Y bueno, Susana, si te sirve de consuelo creo que peor hubiera sido que como candidata a los Óscares, hubiera ido La señal de Darín, porque allí directamente se hubieran quedado dormidos. Muy sorprendente es que a la implacable crítica de cine, la Comandanta Clara, le gustó La señal, por lo que le recordaré dentro de unos años, cuando no quiera acordarse.
Darín es un capo ya se sabe, todos lo queremos mucho, es un gran tipo y todo lo demás, pero eso no justifica que se pierda el espíritu crítico y se aplauda de pie cualquier bodrio en el que actue.
Pienso que voy a ver, tal vez, algún día XXY, pero me va a costar y seguramente será sin entusiasmo.

miércoles, mayo 06, 2009

Borges for dummies

La supuesta complejidad de Borges no está en su prosa, que es clara como el agua clara, sino en los laberintos mentales que abre. La muerte y la brújula no es un texto simple, pero es facil de leer, como todo Borges. Borges tiene la particularidad de que en sus textos no hay ni una palabra de más. Esa era su obsesión, casi. La justa medida. Hasta sus poemas me parecen fáciles.

Si, como afirma el griego en el Cratilo, el nombre es arquetipo de la cosa, en las letras de Rosa está la rosa y todo el Nilo en la palabra Nilo.

O el poema El general Quiroga va en coche al muere



El madrejón desnudo ya sin una sed de agua
y una luna perdida en el frío del alba
y el campo muerto de hambre, pobre como una araña.



(Fíjense lo que son estos versos, imposible describir mejor a la Pampa, el escenario donde se va a representar la tragedia que se avecina!)



El coche se hamacaba rezongando la altura;
un galerón enfático, enorme, funerario.
Cuatro tapaos con pinta de muerte en la negrura
tironeaban seis miedos y un valor desvelado.



(Fíjense las imagenes cinematográficas, del carruaje hamacándose llevando a Quiroga y los caballos (tapaos) llevando a los 6 que acompañaban a Quiroga todos cagados y a él, valiente.)



Junto a los postillones jineteaba un moreno.
Ir en coche a la muerte ¡qué cosa más oronda!
El general Quiroga quiso entrar en la sombra
llevando seis o siete degollados de escolta.



(Ir en coche a la muerte!)



Esa cordobesada bochinchera y ladina
(meditaba Quiroga) ¿qué ha de poder con mi alma?
Aquí estoy afianzado y metido en la vida
como la estaca pampa bien metida en la pampa.



(Estoy de acuerdo con Quiroga (y con Borges) al respecto de la cordobesada.)



Yo, que he sobrevivido a millares de tardes
y cuyo nombre pone retemblor en las lanzas,
no he de soltar la vida por estos pedregales.
¿Muere acaso el pampero, se mueren las espadas?



(¡Se sentía inmortal el Tigre!)



Pero al brillar el día sobre Barranca Yaco
hierros que no perdonan arreciaron sobre él;
la muerte, que es de todos, arreó con el riojano
y una de puñaladas lo mentó a Juan Manuel.



(¡La muerte que es de todos! Simple y genial...)



Ya muerto, ya de pie, ya inmortal, ya fantasma,
se presentó al infierno que Dios le había marcado,
y a sus órdenos iban, rotas y desangradas,
las ánimas en pena de hombres y de caballos.



¿Y qué te parece? ¿Te gusta, pibe?

jueves, abril 30, 2009

Oh! Mujeres!

Considero un defecto más cercano a la neurosis obsesiva que a la cinefilia el acordarse de todos los nombres de directores, actores, filmografías y demás datos con los que los hombres "cinéfilos" competimos todo el tiempo.
Es cierto además, y no es cuestión de buscar mucho, que las mujeres se apasionan menos por esas cosas. Por algo la histeria (mucho más divertida que la obsesión) durante mucho tiempo se consideró patrimonio de las mujeres y la neurosis obsesiva de los hombres.
Freud tiene cinco casos que son los más famosos y no casualmente el Caso Dora y el Caso Anna O son histéricas, el hombre de las ratas y el hombre de los lobos son neuróticos obsesivos y el otro es un psicótico, el presidente Schreber. Hay un sexto que es el pequeño Juanito que es un caso de una fobia.
Pero es verdad que en Freud casi todas las mujeres que comenta son histéricas y los hombres casi todos son obsesivos.
James Watson, el Premio Nobel del ADN, dijo hace un tiempo en una opinión calificada por todos como racista, que geneticamente la raza negra es menos inteligente que la blanca.
Yo por supuesto que no estoy de acuerdo, claro, pero... supongamos por un momento el supuesto de que cientificamente se demostraran diferencias en los cerebros y sus capacidades...
¿Se acusará a la ciencia por discriminadora..?
Las mujeres son mejores que los hombres, son más sensibles, son más comprensivas, su inteligencia es más eficaz, controlan mejor sus emociones.
Además no tienen, en general, el defecto de la obsesión.
Eso me parece a mi.
Por eso digo que, como la obsesión es parte esencial de las pasiones desmedidas, las mujeres no se apasionan tanto por cosas inútiles como recordar directores, actores, filmografías.
Se apasionan por el amor, cierto, pero eso es otro tema.
Por todo esto... hay que bancar a Cristina..!

martes, abril 28, 2009

Las clases sociales en la Historieta

Con respecto a la historieta (siempre me negué, y me sigo negando, a llamarla comic) y la calificación de grasa, que escuché por ahí, me parece que esta apreciación dio en la tecla.
Nunca hubo un arte más clasista que la historieta. En la Argentina se pueden reconocer en fines de los 70s y todos los 80s una clara diferenciación de las historietas en clases que tienen que ver más con lo intelectual que con lo socio económico, y es ahí donde está lo divertido. La historieta rompe con lo socioeconómico y va más a lo sociocultural.
Ensayemos una improbable clasificación:
Clase baja: Revistas de Editorial Columba (Intervalo, D´Artagnan, Fantasía y El Toni) con historietas centradas en el relato de aventuras sin contenido político y con un cuidado estético bastante básico, más bien pobre, casi de descarte. Fácilmente identificables porque las letras de los globitos están escritas a máquina) (Las mejicanas están en la misma línea pero me refiero a las historietas de producción nacional, después se podría hablar de La pequeña Lulú (genial) o de Archie, etc...)
Clase media: Revistas que en los 80 editaba Ediciones de La Urraca, representadas por Skorpio Gran Color, Tit Bits, etc, sin contenido político, con guión medianamente cuidado, con historietas muy buenas como Alvar Mayor, Or Grund en su ascenso, dibujaban y guionaban Mandrafina, Saccomano, Churrique Breccia, etc.
Clase Alta: es cuando la historieta tiene pretensiones en serio de arte y quiere seguir una tradición iniciada por Alberto Breccia y Oesterheld, metiendo lo político pero intentando no dejar de ser popular. Ahí se sigue la tradición de Hora Cero semanal, Misterix, Frontera, etc y en los 80s estuvo representada por dos revistas: Superhumor ilustrado y Fierro.
Después vino la postmodernidad y el SIDA que mataron todo.


jueves, abril 23, 2009

¿Está el comiserio?

Si hay algo que me resulta casi intolerable de toda la parafernalia opositora es su falta de estilo, su inocultable vulgaridad. Pero hasta ahora no había encontrado que en los medios se ocuparan de la pobreza intelectual de los nuevos referentes de la derecha argentina. El pais a principios del siglo 20 y fines del 19 tuvo gobiernos marcadamente elitistas y oligárquicos, sin embargo esta elite, lejos de la turba bochinchera y ladina que repudiaban, pudo cultivar un refinado espíritu. Por eso de este sector emergieron grandes intelectuales, músicos y escritores. Jorge Borges y Adolfo Bioy son dos ejemplos interesantes. Además dejaron el legado de mágníficos edificios y el paso por Buenos Aires de lo más excelso de la lírica mundial.
¿Qué decir entonces de Macri y De Narvaez?
Mejor que seguir con estas cuartillas me parece transcribir el pequeño pero imperdible artículo al respecto que publica hoy nuestro querido amigo Mario Wainfeld en Página 12.
Con ustedes...
Distintas clases de conducta
Por Mario Wainfeld
Dos emergentes representativos del empresariado ocupan la marquesina política. Mauricio Macri tiene más trayectoria, más capital acumulado: gobierna un distrito importante, en base a una amplia mayoría. Francisco de Narváez viene en ascenso y son altas sus virtualidades en los próximos comicios. Comparten, amén de sus previsibles posturas ideológicas, signos identitarios de la clase en la que nacieron en cuna de oro. A diferencia de ciertos patricios de la generación del ’80, los colegas de Silvio Berlusconi no sobresalen por su versación ni por su cultura general. “Mauricio” dispone de un vocabulario digno de un chico de cuarto grado, dice “habría” cuando corresponde decir “hubiera”. De ordinario, no puede expresarse si no ha sido guionado por expertos. De Narváez, que está rodeado de una pléyade de publicistas creativos y “da bien” en elaborados anuncios publicitarios, no se distingue tanto de su compañero PRO cuando se expresa en otros registros. Hasta ahora, sus asesores no le han comentado que los establecimientos donde atienden los comisarios no se llaman “comisería”, como le gusta expresar. Tamañas limitaciones, excusables en otros casos, chocan en personas que disponen de riquezas enormes, que otros supieron acumular. Pero no desentonan con la media de la dirigencia empresaria autóctona cuya chatura intelectual es un dato raramente subrayado. Hay excepciones, claro, como los Rocca de mayor edad o el austríaco Víctor Klima, pero son muy contadas.
Es lógico, entonces, que el discurso de la clase patronal frente al colapso económico mundial y a la política económica local tenga muy poca miga conceptual. Sus manejos y sus slogans hablan por ellos y no hay mucho más. Héctor Méndez, el titular de la Unión Industrial Argentina (UIA), es un gesto en sí mismo. Su asunción marca un distanciamiento con el oficialismo al que tildó de “ex industrialista”. El dicharachero pope de la FIAT, Cristiano Rattazzi, es otro ejemplo sintomático. Fervoroso apologista del menemismo, devino ahora un crítico de la idea de “vivir con lo nuestro”, justo cuando ésta cunde en el mundo. Sus motivos son evidentes, defiende las incumbencias de la multinacional a la que pertenece cuyas estrategias no hacen centro en la Argentina. La débacle económica es global, las reacciones estatales son domésticas, las estrategias de las multi toman muy en cuenta la diferencia entre sus países de origen y otros de adopción, en detrimento de éstos. Rattazzi escamotea ese punto, que es el núcleo de sus manejos, y despotrica contra el proteccionismo del Gobierno, muy similar al que se ejercita en cualquier país del orbe.
La buena estrella de Mauricio y Francisco, su pobre bagaje conceptual “hacen juego” con corporaciones patronales ajenas a un proyecto integral de país que sólo piensan en sacar tajada de la contingencia. Un objetivo de máxima, la devaluación, expresa casi todo su imaginario. Un recurso perverso, las amenazas de despidos blandidas como recurso de poder, cifra su metodología.
Esa pseudo burguesía se plegó a proyectos que hicieron crema al país y a buena parte de ellos mismos, nada escarmentaron de esa experiencia. Una atmósfera de distanciamiento del oficialismo es su media, en la cúpula de la Asociación Empresaria Argentina (AEA) se mecha con sondeos acerca de disrupciones institucionales, hipótesis no positivas que se discurren con protagonistas que cabe imaginar.


lunes, marzo 16, 2009

La literatura es un despliegue de máscaras


Entrevista a Alan Pauls en el programa Siempre Libre*

Francisco Abelenda: Ya habíamos anunciado a nuestros oyentes, les habíamos dado el encargo de que leyeran la novela El pasado, de Alan Pauls, porque hoy él iba a estar con nosotros. Así que hoy vamos a hablar de esa novela y de otras cosas que teníamos ganas de preguntarle. Alan tuvo la gentileza de venir hoy al programa, así que está acá con nosotros.
Estuve pensando qué diría si tuviera que contarle a alguien quién es Alan Pauls, le diría que es guionista de cine, que es escritor, ganador del premio Herralde de novela (uno de los premios más prestigiosos en lengua castellana), también es crítico de cine, columnista del suplemento Radar de Página 12, le ha hecho reportajes a personas que a uno le da un poco de envidia... el reportaje a Paul Auster, por ejemplo o a Eric Rohmer... Pero la aparición de esta novela, El pasado, que a mi particularmente me conmovió y aunque yo pueda tener reparos sobre mi propio gusto literario, respeto el gusto de Germán García y él la recomendó calurosamente en su seminario.
Bien, James Joyce decía "cuando me presenten sólo digan Joyce", ¿vos como te definirías?

Alan Pauls: Escritor, porque todas las cosas que hago pasan por la escritura, ya sea el periodismo, la crítica de cine...

Francisco Abelenda: ¿traductor también, no?

Alan Pauls: sí, sí, en una época, cuando empezaba, fue uno de los primeros oficios a los que recurrí para ver si podía ganarme la vida así, sí, sí, pero duré poco como traductor porque es un trabajo insoportable, es una especie de esclavitud horrorosa y muy mal paga acá, muy mal paga. Para vivir de la traducción tenés que traducir dos o tres libros por mes y es una pesadilla.

Francisco Abelenda: ¿Cómo te pagan por una traducción? ¿Te la pagan de una vez o después seguís cobrando los derechos?

Alan Pauls: No, te pagan la traducción una vez y chau, se acabó. No se que pasa si otra editorial compra tu traducción para publicarla en otro país. Por ejemplo si de España compran una traducción que hiciste vos acá en Buenos Aires, no sé que pasa ahí, si llegas a un acuerdo con el editor, pero en principio te la pagan una vez y se acabó. Así que es un trabajo un poquito sacrificado. Pero básicamente todo lo que hago es estar frente a una computadora y trabajar con palabras, o sea que en realidad creo que “escritor” abarca todo.

F.A.: Sos traductor del francés al castellano, ¿verdad?

A.P.: Si, del francés al castellano, también del inglés, pero basicamente mi segunda lengua es el francés.

F.A.: Alguien dijo alguna vez que toda novela es una autobiografía y esta novela, El pasado, parece tener algo que ver con vos de una manera más directa, el personaje tiene tu edad, es traductor, etc. ¿Qué hay de autobiográfico en Rímini, el personaje de El pasado, más allá de la afirmación de que toda obra es autobiográfica?

A.P.: Hay cierta lentitud en el personaje que es autobiográfica, lo tarde que llega a todas las cosas es autobiográfica, yo llego tarde a todas las cosas... Me doy cuenta de las cosas tarde, asisto a hechos o acontecimientos que solamente me producen un efecto seis meses mas tarde, veo algo y no tengo demasiada idea de si lo que vi me gustó, me interesó, no me gustó o no me interesó... y quince días más tarde descubro que gracias a eso cambié mi manera de pensar sobre tal o cual cosa... En general entre las cosas que pasan y el momento en que me doy cuenta de que las cosas han pasado, pasa un tiempo importante, lo cual puede ser una tara tremenda, a la hora de vivir es tremenda, pero a la hora de escribir me parece que es muy interesante porque el terreno que hay entre el momento en que los hechos pasan y el momento en que los personajes se dan cuenta para mi es el momento más interesante para escribir.

Martín Pagés: Hay algunos escritores, entre ellos un ganador del premio Herralde, Jaime Bayly, Jorge Asís, vos mismo, en los que las cosas parecen más autobiográficas que en otros, ¿te parece que es necesario tener cierto nivel de egocentrismo para escribir ese tipo de libros? De repente uno vuelca en un libro algo que le pasa y, si te ponés a pensar, no es tan diferente de lo que le pasa a los demás... pero uno decide ponerlo en un papel y ponerlo a consideración...

Alan Pauls: Si, lo que pasa es que las marcas que vos podés exhibir en un libro para delatar que un libro es autobiográfico yo creo que en El pasado están totalmente borroneadas y es un libro que se puede leer perfectamente sin que el lector lo tenga en cuenta, hay gente que me conoce que por supuesto ata cabos, liga cosas, pero me parece que para mi lo autobiográfico es nada más que una materia prima que solamente tiene sentido llevar al terreno de la ficción si la ficción la deforma por completo y si ese material autobiográfico entra, cuando ingresa en la ficción, en composición con otros materiales que no son nada autobiográficos, son imaginativos o inventados o apócrifos o que vienen de la cultura o de otros libros... Solamente me interesa lo autobiográfico en la medida en que se compone con algo que me resulta completamente ajeno, que forma parte de vidas ajenas. Incluso te diría que todas las cosas autobiográficas, los materiales que hay autobiográficos en el libro, han sido tan sobre-escritos y tan manipulados y tan desfigurados que yo muchas veces cuando releo el libro o partes del libro, muchas veces ya me cuesta distinguir cuales son las cosas en el libro que me pasaron realmente a mi y cuales son las cosas en el libro que podrían haberme pasado pero que no me pasaron nunca. De hecho por ejemplo yo hice un experimento muy interesante que fue que repartí el libro en mi familia, que se supone que me conocen, se supone, y por ejemplo mi padre me llamaba cada día por medio y me decía: “No, nada que ver, nada que ver con lo que vos escribiste, no fue así para nada”, y a los dos días me llamaba y me decía: “¡No puedo creer el nivel de detalle con el que te acordáste de esa escena!” y la escena que el me decía que me había acordado con gran detalle era una escena totalmente inventada y la escena que el me decía que yo había escrito de una manera completamente arbitraria era algo que había sucedido tal cual en la realidad. Entonces, digamos, a mi me interesa justamente lo autobiográfico cuando hay ese tipo de malentendidos. Cuando un libro dice “yo” de principio a fin y el que lee dice, bueno, este “yo” es el yo que coincide con el tipo que escribió el libro, me deja de interesar... ya me parece que se convierte en una especie de testimonio, ya no es ficción, ya no es literatura. Para que haya ficción y literatura me parece que tiene que haber esa especie de contaminación...

Francisco Abelenda: También hay algunos que ponen “Yo” y después escriben cualquier cosa también, aunque pongan su nombre propio, incluso, en el personaje, no?

A.P.: Si, si, por supuesto, quiero decir, la literatura básicamente es una especie de despliegue de máscaras, aun cuando uno dice “Yo” en la literatura y confiesa algo absolutamente secreto, ya hay allí un efecto de impostura, un efecto de máscara, un efecto de “yo estoy haciendo de yo” que me parece que desbarata cualquier idea de sinceridad, cualquier idea de verdad sincera en la literatura. No hay verdad en el sentido de la sinceridad en la literatura.

F.A.: Esta novela podría pensarse como una puesta en abismo del concepto de novela de iniciación, cada capítulo sería como una pequeña novela de iniciación dentro de otra más grande, ¿vos lo pensaste así o salió así?

A.P.: No, en realidad yo pensaba que más bien la novela contaba lo que pasaba con dos personajes una vez que se moría algo que ellos consideraban esencial que era la pasión que los unía, ya que más bien siempre pensé que la novela era como una novela “post”. No una novela de amor sino una novela de lo queda del amor, no una novela de la pasión sino de lo que queda después de la pasión, o sea una novela más bien sobre restos o sobre escombros de cosas, o sea que más bien yo diría que lo que tienen estos dos personajes, Rímini y Sofía, es que tienen como una iniciación muy extraordinaria en el amor que dura desde los 16 hasta los 29 años y después se quedan sin nada, porque todo lo que hicieron, todo lo que acumularon, todo lo que aprendieron, solamente podían invertirlo en ese mundo amoroso que habían formado juntos y una vez que se quedan sin ese mundo amoroso es como si estuvieran en bolas otra vez. Como si tuvieran que aprenderlo todo de nuevo.

F.A.: En la novela no queda muy claro por que estos dos personajes deciden separarse, que ve Rímini ahí, ya que parece ser una decisión de él más que de Sofía...

A.P: En la novela se cuenta un poco la historia de esa relación, después hay una especie de agujero y cuando volvemos ya se separaron. Para mi el momento clave del estallido de la relación es cuando Sofía y Rímini están en la cama medio durmiéndose y ella con esa lucidez un poco insolada que uno tiene cuando está a punto de dormirse lo mira a él y dice “Somos una obra de arte”. Para mi ese es el momento en que la relación ya no va más. Cuando el amor se vuelve una obra de arte me parece que ya esa relación solamente puede ser contemplada o solamente puede ser admirada, pero no pueden ya vivir adentro. Entonces para mi ese es en rigor el Big Bang, es el momento en que estalla esa relación, es una relación tan autosuficiente, tan perfecta, tan hermética, tan homogénea, tan autárquica, que me parece que como sucede con esas especies que llegan a un estado de perfección y después solamente pueden extinguirse. Me parece que eso es un poco lo que pasa con la pareja, llegó a un punto de perfección tal que lo que sigue es la extinción, es como una estructura que no puede cambiar, no tiene dinámica, no tiene aire adentro y para mi esa es un poco la razón, pero bueno, la novela no lo dice, no lo explica, pero yo tenía muchas ganas de que realmente después de describir durante 80 páginas una relación que parecía perfecta, pasara directamente a la separación.

Martín Pagés: Lo del personaje de Vera y sus celos es tremendo, que me pareció demasiado ya en la escena de la nenita en el restaurante, pero sabés que sentí cierta envidia porque yo, que fui maltratado por las mujeres toda mi vida, nunca tuve una novia celosa. Y yo tampoco soy celoso o sea que me parece una experiencia que por ahí me gustaría vivirla, no tanto a lo mejor...

A.P.: Por ahí te estás reservando esa experiencia para cuando ya estés lo suficientemente maduro (risas) Por ahí supiste evitar esa situación con mucha hidalguía...

M.P.: Hace poco una ex novia me escribió y me decía que se daba cuenta de que yo no podía ponerme celoso, justamente fue a cenar con un conocidísimo escritor que no vamos a nombrar porque es casado... (risas) o sea un rival difícil, a lo mejor, para mí. No puedo ponerme celoso ni aunque quisiera.

F.A.: Vos sabés Alan, que también te hemos criticado en otros programas, yo hacía un chiste diciendo que me hubiese gustado que me pasaras el original de El pasado para que yo lo corrigiera, sacarle algunas cosas, sobre todo. Cuando se lo comenté a Germán García esto en una charla que tuve con él, fue muy cómico lo que me contestó... Yo le dije: “no se, me molesta que se utilice en la novela tantas veces la palabra verga”

A.P.: Ah, mirá vos, no sos la primera persona que me lo dice... no sos el primer hombre que me lo dice...

F.A. : ¿a las mujeres no les molesta..?

A.P.: no, me parece que es una palabra que molesta mucho a los hombres.

F.A.: Entonces Germán García me contesta imitando un acento gallego: “Eso es porque te afecta el subconsciente!” (risas)

A.P.: Para mi verga es una palabra que me parece muy apropiada, tiene una cierta fuerza, me parece... la palabra verga es como una incrustación en los libros, digo, sobre todo cuando los libros están como muy escritos, como este, entonces en esa prosa así un poco enjoyada que tiene el libro, de repente que aparezca la palabra verga es como una incrustación de diamante. A mí siempre me gusta eso, me gusta que la prosa pueda transcurrir.

F.A. : A mí me parece que debe ser muy difícil decidir que palabra usar si uno quiere contar justamente eso, entonces yo decía, bueno, yo le sacaría esta parte, esta otra...

A.P.: Pero vos pensabas en utilizar eufemismos...?

F.A.: No, sacar directamente.

A.P.: Castrar.

F.A.: Si, castrar...

A.P.: ¡No hay que andarse con medias tintas! (risas)

F.A.: Otra cosa que me pareció genial de la novela es el personaje este Riltse...

A.P.: el pintor...

F.A.: me parecía tan real que incluso lo busque por internet para asegurarme de que era un personaje de ficción... y Graciela Avram, la mujer de Germán García, me dijo que Riltse era un anagrama de otro pintor, puede ser?

A.P.: Es el anagrama de Elstir, que es el pintor de En busca del tiempo perdido...

M.P : Acá en la página 32, expresamente para molestarme, tal vez, se nombra a Klimt, Schill y Kokoschka, que en una época de mi vida eran nombrados como próceres por una ex novia mía... la Secesión de Viena, etcétera, etcétera...

A.P.: Creo que esos pintores son totalmente generacionales, son de una generación de enamorados, yo fui víctima también de esa influencia... Son todos vieneses... Pero, bueno, Riltse es un anagrama del pintor de Proust, pero creo que no tiene nada que ver con el pintor de Proust, por supuesto, solo que hay momentos en los que uno necesita cuando escribe cierto truco para poner en marcha algo, para emplazar algo y después poder seguirlo y en ese momento yo necesitaba un nombre para un personaje de un pintor y se me vino a la cabeza el personaje de Proust, cambié un poco las letras y empecé a escribir el personaje de mi pintor con ese nombre y al cabo de 10 páginas ya por supuesto el pintor de Proust había pasado a mejor vida, no, pero bueno, quedó ese rastro y algunos lectores así, perspicaces, como la mujer de Germán lo ven, pero de todos modos yo creo que no hay ninguna fecundidad en la relación entre mi pintor y el pintor de Proust. Yo creo que el pintor de mi novela es más bien una mezcla, un poco vulgar, un poco flagrante, de Bacon, y alguien como puede ser Orlan, esta artista contemporánea que transmite en video sus operaciones de cirugía plástica...

F.A.: El sick art... el arte enfermo...

A.P.: Exactamente...

F.A.: Si uno tuviera que recomendar solamente una parte y no todo el libro El pasado, uno podría decir: no lea todo lo otro, lea solamente el capítulo del recorrido de la pintura de Riltse, El agujero postizo, que es increíble, no se puede parar de leer... Ahí realmente el libro me terminó de vencer.

A.P.: (risas)

En el programa suena de cortina la canción Les feuilles mortes de Ives Montand

F.A.: Hay una escena en la que un disco rayado de Ives Montand, con la canción Les feuilles mortes, que estamos escuchando ahora, suena sin parar pautando un momento importante de la novela, ¿existe en realidad ese disco rayado?

A.P.: No... Existe el disco, que es un disco clásico de la canción francesa y ese romanticismo clásico de la canción francesa fue en algún momento un ingrediente bastante frecuente en las ceremonias amorosas de mi juventud, pero no existe esa idea de que mientras la pareja está haciendo lo suyo suena un disco rayado, porque eso ya hubiera sido un mal signo. (risas) Uno tendría que haberse puesto a pensar: Mmm, acá hay algo que está pasando que no es exactamente lo que yo pensaba y la idea en esta escena de la novela es que nadie toca la púa para que el que disco arranque y siga la canción.

F.A.: ¡Están muy concentrados!!

A.P.: Están muy concentrados... o nadie se atreve ni siquiera a tocar eso... lo que es mucho peor, es como tener una relación casi reverencial con la catástrofe.

F. A.: Hay otra escena con música, que transcurre en el lobby de un hotel alojamiento, están pagando la entrada y una cascada de agua no permite escuchar si la música que suena es Detalles u otra de Roberto Carlos... Está Rímini con su hijo y con Sofía, que parecía estar muy fea...


M.P.: no, está mal, está pobretona parece, con una ropa medio rota...

A.P.: Está mal, Sofía tiene un costado mendigo de su personalidad, aún así, mendiga y todo logra arrastrar a Rímini a un hotel alojamiento y él está con su hijo y a su vez con el cochecito, tratan de entrar los tres y el cochecito a un ascensor que es muy chico y la luz es muy mala...

M.P.: ¡Qué cagada se mandó Rímini ahí! Es esa sensación como cuando sos chico y tirás un jarrón y te preguntás para qué habré movido el brazo...

F.A. ¿El final del libro tiene algo que ver con La ciudad de las mujeres, de Fellini?

A.P.: No, la verdad que no había pensado en eso, puede ser, no se, de hecho el nombre del personaje, Rímini, es el nombre de la ciudad donde nació Fellini... Que en realidad tampoco tiene nada que ver con Fellini pero necesitaba un nombre... Yo después me enteré de que hubo un libro como uno de esos manuales de autoayuda, para situaciones así de crisis existencial o afectiva que se llamaba Mujeres que aman demasiado, me enteré después...

F.A.: Otra cosa que me habían apuntado, acerca de El Pasado, es que el hecho de contar detalles sobre la masturbación es algo que se emparienta mucho con la literatura hecha por escritores homosexuales, Jaime Bayly hace un poco esto, Vallejo, etc...

A.P.: Pero la masturbación no es patrimonio de ninguna orientación sexual en particular...

F.A.: No, claro, pero la literatura de escritores heterosexuales en general omite eso...

A.P.: Puede ser..., creo que en el libro hay ráfagas que están escritas como por una mujer, otras por un gay, otras por un heterosexual mataputos, me parece que lo interesante de escribir es también eso, no?

F.A.: En tu novela Wasabi hay un personaje que cumple un rol parecido al de Riltse en El pasado, pero este sí es real.

A.P.: Klossowski

F.A.: Pierre Klossowski. ¿Tiene algo que ver con el personaje de Riltse en el sentido de punto de fijación en la novela?

A.P.: Si, puede ser... En Wasabi lo que el personaje principal quiere es matarlo a Klossowski, tiene una especie de idea fija, no es lo mismo que pasa en El pasado. De todos modos Klossowski es un personaje real, es un escritor que a mí siempre me gustó mucho...

F.A.: Autor de Roberte esta noche, un libro que editó Página 12 en su colección La sonrisa vertical, hace mucho tiempo...

A.P.: Exactamente, y es alguien que dejó de escribir, además, para convertirse en pintor, también, eso es curioso... Y es el hermano de un gran pintor que es Balthus.

F.A.: ¿Cómo era aquello de la “hospitalidad” en Klossowski?
A.P.: Klossowski suscribía las leyes de la hospitalidad que imperaban en la vieja Roma que consistían en que había que ser realmente un buen anfitrión de los extraños y ese anfitrionazgo incluía por supuesto la ofrenda de su mujer, en realidad yo creo que Klossowski era un depravado, el máximo depravado francés... y los franceses son muy sofisticadamente depravados... Klossowski era actor también, trabajó en películas de Bresson... es un personaje muy notable. Raoul Ruiz, que es un cineasta chileno, filmó, hizo una adaptación al cine de una novela de Klossowski, la película se llama La hipótesis de un cuadro robado, que es extraordinaria, es una gran, gran película.

F.A.: Se nos acab el tiempo..! Esperamos que en otro momento vuelva a visitarnos Alan Pauls y podamos hablar más y de otras cosas...

A.P.: Me encantaría hablar de medicina con ustedes, porque las enfermedades son para mi uno de los temas más apasionantes de conversación que puede haber... Yo soy hipocondríaco además... y quisiera debatir con ustedes algunas ideas que tengo sobre la hipocondría, básicamente... Yo pensaba siempre que a los hipocondríacos les gusta cambiar de enfermedad imaginaria porque piensan que cada enfermedad es una manera de percibir el mundo diferente. Creo que las enfermedades son como drogas, drogas naturales...

M.P.: Estás en el lugar indicado...
*Se autoriza la reproducción citando la fuente.

sábado, marzo 07, 2009

El día en que Hasenkamp saltó a la fama

Una muy linda nota de nuestro colaborador y camarada de armas John Lake.
Con ustedes...


EL DÍA QUE HASENKAMP SALTÓ A LA FAMA


La semana pasada el combativo agricultor De Angeli junto a otros productores, copó un banco en una localidad de la provincia de Entre Ríos, pero nadie me preguntó dónde quedaba el campo de mi hermana… Los titulares de los diarios resaltaban en negrita el nombre de Hasenkamp, de complicada pronunciación, pero nadie me preguntó dónde quedaba el campo de mi hermana… En los medios gráficos aparecieron mapas con la ubicación del pueblo y el trazado de las rutas que lo circundan, pero nadie me preguntó dónde quedaba el campo de mi hermana…

La explicación que tenía que dar para ubicarlo se asemejaba a una mini clase de geografía que dejaba aún más confundido al interlocutor. “_Está en la provincia de Entre Ríos, 100 kilómetros al norte de la ciudad de Paraná_” decía yo, “_sobre una ruta que cruza de oeste a este la provincia, la Nº 127, que termina en Cuatro Bocas_”, nombre extraído, tal vez, de un cuento de Horacio Quiroga. “_No te confundas con la 12 que bordea el Paraná. El pueblo más cercano es Alcaraz, pero el más importante es Hasenkamp_”. “_¿Jasen queé?_” Siempre había que repetirlo o deletrearlo. ¡Ah!... Si de Angeli y sus huestes me hubiesen dado una mano en la década del setenta, no habría tenido que gastar tanta saliva en explicaciones.

Hasenkamp tenía un pequeño y modesto hotel donde nos alojábamos mientras se construía la casa del campo, apodada por los lugareños “el chalet”. El hotel era regenteado por un matrimonio descendiente de árabes. Tenían una hija rubia de grandes ojos celestes, celosamente custodiada por sus padres, que, años más tarde, sería reina del carnaval del pueblo. Venido de la ciudad, yo me sentía su James y ella era mi Balbina. Los días de semana los viajantes de comercio copaban las pocas piezas, donde obtener un chorro caliente de la ducha eléctrica, era un albur. En el comedor cada comensal tenía guardada su botella de vino tinto, tan fría como un blanco bien frappé. Hombres solitarios y aburridos. Cena – habitación del hotel – auto – visitas – nuevo pueblo. Esa era su rutina. Mientras tanto los feligreses de Hasenkamp rezaban en sus misas el credo del Concilio Vaticano Segundo, cuando en la Capital hacía tiempo que se había desechado. Orgullosos, sin equivocarse, se sentían más identificados con las corrientes renovadoras cristianas.

Chicha, la esposa del capataz, era la Crónica TV del campo. Con ánimo reprobatorio nos contaba cómo las rusas del campo vecino se revolcaban debajo de los árboles con cuanto forastero atravesase la tranquera. Su indignación aumentaba al detallarnos las relaciones incestuosas y más retorcidas aún, entre las familias de los hacheros que desmontaban las malezas. No necesitaba la TV, tenía a mi Tota y Porota (Luz – Porcel) propias. Al finalizar cada comentario apoyaba su mano sobre la mejilla acompañado de un “-¿Vio?-”. También conocía vida y misterio de cuanto pato, ganso o ave que revolotease en derredor de la casa. Lo mismo con las vacas y sus terneros. Cada uno tenía su nombre. Para mí eran todos iguales. Tantos eran los apodos y vínculos entre los animales que parecían componer una segunda familia de parientes lejanos. En una ocasión un amigo mío medio picaflor montó una yegua algo briosa. Salió disparado en línea recta a puro galope y se perdió detrás de un monte de ñandubay. Reapareció exhausto a la media hora. Meses más tarde parió la yegua. Chicha fue la encargada de asignar a mi amigo la paternidad del potrillo…

Estábamos en plena dictadura. Pero lo que los militares escribían con el puño, el clima lo borraba con el codo. Una noche cuando regresábamos en un auto a Paraná junto con tres amigos, la ruta estaba atestada de controles. En cada cruce nos detenían los militares iluminándonos las caras con una linterna y pidiéndonos documentación. Cuatro jóvenes en un auto, faltaba que nos colgáramos el cartel de “sospechosos”. Por suerte una gran tormenta hizo desaparecer todos los controles como por arte de magia y pudimos llegar sin inconvenientes a nuestro destino. Eran las épocas de los Hermanos Cuesta y su hit Soy entrerriano. Yo me consideraba uno más.

En otra oportunidad la lluvia nos jugó en contra. Demasiados confiados, ante un incipiente aguacero tomamos un camino de tierra para acortar distancia. El barro patinoso provocó un descontrol en la camioneta y terminamos en una zanja. Debimos abandonar el vehículo y caminar once kilómetros por el barro en plena noche, solo iluminados por los relámpagos que reflejaban de tanto en tanto árboles fantasmales. Rogando que ningún perro de los campos vecinos se nos abalanzara en medio de la oscuridad, arribamos extenuados y empapados a Hasenkamp.

El ingeniero a cargo de la construcción del chalet vivía preocupado por la fragilidad de los suelos. Un día, mientras visitaba las viviendas de los puesteros, en su búsqueda de una solución al tema de la estructura, descubrió una habitación usada como depósito, revestida con valiosas maderas abandonadas por una vieja empresa de ferrocarriles. Tal vez inspirado en La novicia rebelde, mandó retirar el revestimiento para utilizarlo en la cocina del chalet; al igual que María había utilizado las cortinas de la mansión para vestir a los hijos del capitán von Trapp.

Las noches, luego de la cena, concluían en tertulias o con la compañía de algún libro. En alguna oportunidad hasta tuve en mis manos Las obras completas de Borges, uno de esos libros que siempre se regalan pero que nunca se leen. Así como salen de las librerías permanecen en las bibliotecas hogareñas.

Ante tanta monotonía recuerdo, sin embargo, dos noches en particular. La primera fue la visita al pueblo de un elenco de radio teatro que venía a representar en vivo lo que se escuchaba por el receptor. A sala llena los actores recreaban en carne y hueso las fantasías del público. De pronto un espectador se dirigió a un actor en los siguientes términos: “-No grite tanto que me despierta al nene-”. La obra continuó pero el final nos tenía deparado una sorpresa: el héroe justiciero mató finalmente al villano. El público festejó el suceso con todas sus ganas y solicitó una repetición. Ante nuestro asombro el muerto resucitó para volver a ser herido mortalmente una vez más. Al igual que en la ópera, cuando a un gran tenor se le pide la repetición de una aria magníficamente cantada. La segunda noche nos encontró en La Paz con el ingeniero y el capataz en busca de gremios y materiales para la obra. En el único cine los afiches anunciaban El pibe cabeza de Torre Nilsson. Fue un sábado a la noche distinto. En una vieja sala abarrotada disfrutamos de las andanzas del delincuente de los años 30. Una ciudad conocida actualmente por las bondades de sus aguas termales donde el cine, hoy, es una historia lejana.

¡Cuántos recuerdos! La tía Corina montada en un alazán para la foto; don Enrique en el momento de ofrecer su cinturón para extraer un ternero del vientre de la madre, una fría mañana de julio; la esposa del ingeniero y sus primeros pasos gastronómicos en una cocina que le quedaba inmensa; la foto de los amigos delante de la panadería del pueblo.

Sí, ahora, cuando me pregunten, daré como referencia para ubicarlo el episodio de De Angeli. Me dirán: “-Ah sí, ya sé, me acuerdo-”, pero seguirán sin entender muy bien dónde queda el campo de mi hermana…

JOHN LAKE

miércoles, marzo 04, 2009

El largo brazo del creacionismo - Demoliendo a Richard Mathenson




Un artículo sobre Soy leyenda de Matheson que me impresionó. Excelente. Por el antropólogo y amigo Jorge Roze. Tal vez algunas cuestiones sean diferentes en tanto hay dos versiones de la película con Will Smith y aparentemente la versión alternativa que puede verse en el DVD sería más fiel al libro. Espero comentarios!!

El largo brazo del creacionismo
Demoliendo a Richard Mathenson

Jorge Próspero Roze
CONICET-Universidad Nacional del Norte
Instituto de Estudios Ambientales y Sociales – Fundación IdEAS

Sobre Mathenson, Richard. Soy Leyenda. Buenos Aires, Ediciones Minotauro, 1971, 73 pp.


Los memoriosos lectores argentinos de ciencia ficción de los ’60 celebraron con admiración y asombro la aparición, en 1971 de un impactante libro que contenía –y contiene- algo de lo más destacado de ese género que entre la crítica y la creciente masa de lectores pugnaba por convertirse en Literatura. Se trataba de Soy Leyenda.
La editorial Minotauro edita esta novela corta que Richard Matheson publicara en 1954 en Estados Unidos y constituyera un hito en el género.
Los cincuenta fueron, para la literatura, una década donde se conjugaban elementos que lanzaban la imaginación de los escritores por los caminos del miedo y lo inimaginado. El impacto de la Bomba Atómica y la perspectiva, por primera vez viable, de que la humanidad pudiera desparecer producto, precisamente de avance de tecnologías derivadas del conocimiento científico. Abordaban así situaciones apocalípticas lanzando, en verdad, advertencias a la humanidad de los futuros probables del camino que la nueva alianza entre ciencia y política bélica, estaban emprendiendo.
Igualmente esta literatura empezaba a expresar el quiebre que ganaba espacio en las reflexiones de la ruptura de un progreso que nos lanzaba a un futuro promisorio que la tecnología nos estaba prometiendo. Por primera vez en la historia se cimentaba la desconfianza en un futuro tecnológico como condición de la felicidad humana.
“Nada de lo humano me es indiferente”
El libro de Mathenson expresaba de modo brillante esta situación combinando el fantástico imaginario de las leyendas medievales y la literatura gótica del siglo XIX con la catástrofe tecnológica ahora de la mano del otro fantasma del Apocalipsis cual era el descontrol de la manipulación bacteriológica o el uso bélico de esos instrumentos.
Así, en Soy Leyenda, la humanidad se autodestruye no con la muerte masiva sino con la transformación de los individuos en entidades inhumanas. La sociedad de los hombres desaparece cuando los individuos que la componen se transforman en vampiros.
¿ De que nos habla el autor a lo largo de las escasas 71 páginas del libro entre el fárrago de la vida cotidiana, de la soledad del último hombre de la tierra, el origen del vampirismo, el porque de los objeto que los rechazan o los destruyen, sus investigaciones ?
El último humano sobre la tierra se plantea una primera misión que ocupa la mayor parte de sus días: destruir los monstruos. Destruir los vampiros. Vampiros vivos que viven de la sangre y vampiros muertos que resucitan y aparecen por las noches.
Fabrica estacas y sale con el sol a buscar alimentos y elementos que lo mantengan vivo y a matar vampiros. También experimenta. Prueba los elementos hostiles a los vampiros: el ajo, las cruces, el agua, la luz solar, las estacas, las balas y progresivamente estudia y construye un laboratorio donde trata de descubrir todo el proceso de extensión de la enfermedad, la transmisión, la muerte, y por que no la cura que se muestra a todas luces imposible.
En medio de esa zaga de tres años: se inicia en enero de 1976 y finaliza en enero de 1979, donde presenciamos a un hombre destruyendo vampiros y buscando respuestas biológicas, Mathenson nos lleva de la mano a la reflexión de que cosa es ser humano. Que es lo normal. Que es lo monstruoso. Reflexión esta que no parecen ocupar el tiempo de los filósofos modernos sino al momento en que distintos autores inician sus reflexiones sobre los genocidios del siglo XX.
Y será Michel Foucault, en sus clases dictadas entre enero y mazo de 1975 en el Collège de France quien va a situar la construcción de la anormalidad, lo monstruoso en los órdenes jurídicos y biológicos entre los mecanismos de normalización y de allí la construcción del orden social. Explicando lo que llama el monstruo humano señala:
Es, en un doble registro, infracción a las leyes en su misma existencia. El campo de aparición del monstruo, y por lo tanto, de un dominio al que puede calificarse de jurídico biológico. Por otra parte, el monstruo aparece en este espacio como un fenómeno a la vez extremo y extremadamente raro. Es el límite, el punto de derrumbe de la ley y, al mismo tiempo, la excepción que solo se encuentra, precisamente, en casos extremos. Digamos que el monstruo es lo que combina lo imposible y lo prohibido (2000: 61).
El monstruo, nos dice Foucault es uno de los elementos constituyentes de la caracterización del sujeto normal en nuestras sociedades.
La inalterable ley de la evolución biológica
En el libro, la especie humana parece ya no tener futuro. La civilización, la sociedad, la especie desaparecerá con el último hombre. En esa convicción, un día cualquiera, a plena luz del sol aparece ante su vista, una mujer a quien captura y lleva a su casa como la esperanza de la existencia de otros hombres-humanos vivos, que es lo que Ruth le cuenta que existen.
Sometida a la prueba nuestro sobreviviente descubre, catastróficamente que no hay otros humanos-no-vampiros. Se trataba de un nuevo tipo de vampiros, con capacidad de vivir al sol y controlar su agresión, podían llevar una existencia social, en una nueva sociedad que estaban constituyendo. Desde lo biológico, la ley de la evolución, las transformaciones señaladas por Darwin y sus discípulos se hacían presentes:
Miró por el microscopio un largo rato. Sí, lo había encontrado. Y admitir lo que veía, cambió todo su mundo. ¡Qué estúpido e incapaz se sentía! ¿Cómo no lo había previsto?
Y sin embargo, había leído la frase cien, mil veces. Y nunca se había detenido a entender todo su significado. Era una frase muy simple:
Las bacterias también pueden ser mutantes (p. 65).
Estaba frente a una nueva fase de evolución: estaba frente a la construcción de una nueva sociedad, ahora de vampiros-humanos. Que era él, Robert Neville, entonces, en el nuevo mundo que se estaba gestando. La maestría de Mathenson expresa en profundidad toda la cuestión de aquel hombre capturado, prisionero, condenado a muerte por esa nueva sociedad que desde ciertos primitivismos de las sociedades jóvenes estructuraba una nueva sociabilidad:
Y comprendió la expresión que reflejaban aquellos rostros: angustia, miedo, horror. Le tenían miedo. Ellos le veían como un monstruo terrible y desconocido, de una malignidad más odiosa que la de la plaga. Un espectro invisible que como prueba de su existencia sembraba el suelo con los cadáveres desangrados, de sus seres queridos. Y Neville los comprendió, y dejó de odiarlos. La mano derecha apretó el paquetito de píldoras. Por lo menos el fin no sería violento, por lo menos no habría una carnicería...
Neville observó a los nuevos habitantes de la tierra. No era uno de ellos. Semejante a los vampiros, era un anatema y un terror oscuro que debían eliminar y destruir. Y de pronto nació la nueva idea, divirtiéndolo, a pesar del dolor.
Tosió carraspeando. Se dio vuelta y se apoyó en la pared mientras se tomaba las píldoras. Se estrecha el círculo. Un nuevo terror nacido de la muerte, una nueva superstición que invade la fortaleza del tiempo.
Soy leyenda (p. 71).
Esa es la esencia del libro de Mathenson: Lo monstruoso, lo distinto, lo que aterroriza no es un estado de la naturaleza que nos diferencia, sino las similitudes que parecen unirnos. No se trata tampoco de la subjetividad, la historia que nos precede, la tradición que fija nuestra humanidad, sino de lo que hacemos siendo lo que somos y de que mayoría fija la norma, lo normal, lo que siendo es.
La omnipresente evolución que nos convirtió en hombres-humanos puede convertirnos en otra cosa. Cuanto de naturaleza hay en la humanidad de cada uno.
Disparen contra Mathenson
El cine no ha beneficiado la obra de Mathenson. Diez años después de editado, participa de la elaboración del guión de El último hombre sobre la tierra, donde en vistas a los resultados renuncia a integrar los créditos de la película, entonces protagonizada por Vicent Prince.
Coincidente con su aparición en español, Charlton Heston protagonizaría una nueva versión del libro con el título de El hombre Omega, donde el guión no puede escapar a los avatares políticos de una América atemorizada por la Revolución cubana, el comunismo y la amenaza nuclear y el final es la redención del último hombre Americano crucificado por aquellos que se apropiaron del planeta.
La historia tampoco pasó desapercibida para los guionistas de la serie Los Simpsons, -con su mirada cáustica y crítica del estilo de vida Americano en el cual obtiene su éxito-, quienes presentaron en 1997 una parodia de la versión de 1971, llamada “El Hombre Homega” (la H haciendo un juego de palabras con el nombre del patriarca de la familia). Esta versión evidencia cierto mayor respecto al texto de Matheson e inicialmente hace presente cuán incompatible es su pensamiento con la ideología Americana moderna. Homero se enfrenta a los mutantes. Por una de esas lógicas sólo posibles en la serie, descubre que su familia también ha sobrevivido, y siguen siendo humanos. Los mutantes, conmovidos por el amor que se profesan, ofrecen a la familia construir una nueva sociedad en la que todos puedan convivir. Hasta ahí el espíritu de Matheson. La familia agradece la oferta, pero saca sendos rifles y fusila a los anormales diciendo “¿convivir con mutantes? Pff!” El chiste, en su relación con lo inconsciente –parafraseando a Sigmund Freud (1970: 1029)-, expresa aquí el espíritu de Matheson fusilado por el modo de vida americano (1).
La versión fílmica del 2007 demostrará que esta ideología dominante todavía no había disparado todo lo que tenía contra Matheson. Recién estaba apuntando.
Así, sin chistes nos enfrentamos hoy a la mayor violación al espíritu y letra del autor de Soy Leyenda, en la película que llevará el nombre del libro y se presentará “inspirada en las páginas de Mathenson”, recientemente filmada continuando una notable serie de clásicos de la ciencia ficción llevados al cien en la última década, a partir del éxito de Blade Runner.
No se trata ya de este o aquel detalle, sino de la flagrante irrupción de un pensamiento y un mensaje totalmente ajeno al planteo original que no muestra sino el nivel que puede alcanzar lo que Federico Engels (1971: 178) denominaba “lucha teórica”. En este caso, las doctrinas creacionistas enfrentadas con las evidencias científicas, y la manipulación de lo monstruoso en la exaltación de la acción y el pensamiento de los estrategas del imperio Americano.
El mayor baldón que los científicos del mundo entero podemos observar en el juego del poder-saber es la difusión en los centros académicos de los Estados Unidos del pensamiento creacionista que en algunos estados se impone desde las autoridades a cargo de la educación, en una abierta negación con las denominadas “doctrinas Darvinistas” es decir, el rechazo de la complejidad de los procesos evolutivos, fundadas en general en la autoridad de los libros santos.
Teorías como el “diseño inteligente”, que nadie que se aproxime al conocimiento científico puede tomar en serio, adquieren status científico de la mano de los aparatos de difusión de distintas confesiones multimillonarias, avalados por pseudos científicos o científicos con titulaciones en disciplinas que nada tienen que ver con las teorías en el centro de la discusión, particularmente las teorías de la evolución (2).
Volviendo a Soy Leyenda en su última versión, los vampiros son monstruos con todas características del imaginario que ha creado el cine de horror. Como tal no hablan, no se asocian, solo destruyen. No son distintos de sus perros. Son otra cosa. Son el enemigo que hay que destruir. Son también conejillos de indias para experimentar la cura. En esa dicotomía, la aparición de la mujer, ahora con un hijo no puede ser pensada como otra cosa que otro humano, constituye la esperanza de la resurrección de la raza.
En el límite de su soledad, le habla de la existencia de otras comunidades de humanos afirmando que lo sabe porque Dios le habló. Le habla de un grupo en algún estado que está reconstituyendo la sociedad, agrupados.
Ese es el comienzo de la transformación de Neville en Rambo, en el justiciero solitario llevado junto con la película de la mano de alguna providencia.
Dios hizo que el día que los vampiros consiguen destruir el escondite de Robert Neville este consiga la cura, y se sacrifique (3) –como buen Americano-, para salvar a la mujer y al niño, y la humanidad de humanos (armados con fusiles, protegidos por barreras, detrás de grandes portones como sus embajadas), tenga un nuevo comienzo.
Dios ha triunfado. Rambo se sacrificó por América y la humanidad. No existe ya evolución. Los monstruos son los otros. Norcoreanos, maometanos, cubanos en Cuba, colombianos de las FARC a quienes hay que vacunar contra los bacilos de la monstruosidad.
El plan inteligente consiguió a través de la película la cura para Richard Mathenson
No hay leyenda.
América para los americanos; el programa inteligente para los espectadores.

Notas

1. Esta referencia me fue incorporada por el joven Alejo Baltasar Roze. Volver

2. Proposiciones estúpidas como “Dios no juega a los dados…” pronunciadas por Eistein, se constituyen en fuentes de autoridad de las teorías creacionistas y motivan trabajos de tesis, ensayos, etc. Volver

3. De la atenta mirada de Alejo, descubrimos a posteriori las dudas del director -respecto del incalificable final-, en otro posible final donde se recupera la humanidad de los “monstruos” lo que nos muestra -en palabra del joven A.-, una “visión de la lucha interna de Hollywood por disparar o no contra Matheson”. El otro final posible se puede ver en: http://www.slashfilm.com/2008/03/05/i-am-legend-alternative-ending/ http://www.firstshowing.net/2008/03/05/must-watch-i-am-legends-original-ending-this-is-amazing/ . Volver

Bibliografía

Einstein, Albert, 2005. Mi visión del mundo (Metatemas). Barcelona, Tusquet Editores.
Engels, Federico, 1971. La guerra de campesinos en Alemania (Adición al prefacio a la edición de 1870 para la tercera edición de 1875). Buenos Aires, Editorial Claridad.
Foucault, Michel, 2000. Los anormales. Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica.
Freud, Sigmund, 1973. “El chiste y su relación con lo inconsciente”, en Obras Completas de Sigmund Freud. Madrid, Editorial Biblioteca Nueva. Tercera edición. Tomo 1
Mathenson, Richard. 1971. Soy Leyenda. Buenos Aires, Ediciones Minotauro.