jueves, agosto 24, 2006

Las drogas ¿masoquismo o qué..?


Este martes estuvo Beatriz Gez del Centro Descartes hablando con nosotros en Siempre Libre sobre el tema de las drogas y del próximo encuentro sobre el tema que se va a hacer este sábado 26 en el Centro Descartes (la casa linda de la foto) en la intersección de las calles Billinghurst y Tucumán, en Buenos Aires, claro.

Van a exponer sobre el tema de las adicciones y es una buena oportunidad para conocer a los visitantes psi que vienen todos los martes al programa. Animarán la jornada Germán García, Enrique Acuña, Adriana Testa, Elena Levy-Yeyati y Daniela Rodriguez, entre otros.

Habrá visitantes de otros países e incluso una de las conferencias será sobre los chamanes y el uso de la ayahuasca, que a nosotros particularmente nos gusta mucho. Los naguales amigos seguro estarán presentes en la conferencia que brindará Paulina Moreno, de Quito, Ecuador, asidua oyente del programa desde allá por Internet. Comienza a las 2 de la tarde y termina más o menos a las 7, y es gratis.

Nuestra posición sobre el "pavoroso drama de las drogas" es que habría que despenalizar todo, o más bien legalizarlo. Pero bueno, hay intereses en juego.

Las drogas, pensamos, son una cuestión de dosis. Hasta el agua es tóxica y alucinógena si uno toma una dosis suficiente. Una vez atendí a una paciente que se había tomado más de 20 litros de agua, de a poquito, eso sí. Pero le produjo un descenso del sodio ya que la sangre se le diluyó mucho y se produjo un discreto edema cerebral que le provocaba un estado confusional que no fue logrado ni con doble dosis de Ayahuasca. Pero no creo que nadie prohiba el agua.

Por otra parte se sospecha que de liberarse las drogas, los muchachos buscarían alternativas más transgresoras y se drogarían, no se, con insecticidas, extractos de cerebro de indocumentados, riñones transgénicos... Así que nunca se sabe. Bueno, ya veremos.

Los psicoanalistas en Siempre Libre mucho no se quieren jugar con definiciones políticas categóricas por lo que a veces hemos discutido un poco, como con Beatriz Gez, este martes.

Lacan sacó en el baul de su auto a Daniel Cohn-Bendit de Francia, nos dijo, cuando este tenía orden de captura y lo ubicó en Alemania donde ahora es un feliz poseedor de una jugosa dieta en el parlamento Europeo. Daniel Cohn-Bendit, es el líder de la revuelta francesa de mayo de 1968, el gordito que mira al policía en la tapa del Seminario 17 de Lacan en la edición francesa.

Bueno, da para más...

viernes, agosto 18, 2006

Cabezón chino


Hay que pensar que también está China para poner las cosas en orden. No se olviden. Y por allá, alistándose en el ejercito de ese gran país, está nuestro corresponsal, Martín Izurieta. Listo para intervenir cuando sea necesario.

martes, agosto 15, 2006

Las fuentes de la guerra (primera parte)

Bueno, bueno, resulta que el tema de la guerra en Oriente Medio, ahora en una frágil tregua, me tiene reflexionando entre indignaciones varias y fariseísmos revisitados en los medios de comunicación. Resulta que pienso que no hay que hablar "por boca de ganso" parece fácil asumir que el problema en Palestina/Israel es una usurpación flagrante de los israelíes que no tienen demasiados derechos ahí y que los palestinos son las víctimas desplazadas. Pero no lo sabemos bien. Es medio por instinto que opinamos, o por influencias mediáticas osmóticas. Por eso me pareció lo mejor documentarme, y en eso estoy... Acá va la primera parte de lo que estuve escribiendo al respecto, desde una perspectiva lo más aséptica posible, si eso es posible en una guerra...

Lugar en cuestión:

Región de Palestina, llamada Israel o Tierra prometida por el pueblo Judío durante toda su existencia, está situada en la costa oriental del Mar Mediterraneo. Corresponde a los territorios actualmente administrados o reclamados por Israel, Palestina, Siria, El Líbano y Jordania.

Datos históricos relevantes:

Hacia el siglo XII antes de Cristo una serie de tribus judías empezaron a desarrollarse en esa región de dominio asirio hasta desembocar en la creación de un reino, el Reino de Israel. Las únicas fuentes de estos datos históricos son escrituras religiosas judías (La Biblia) y datos arqueológicos que sugieren la veracidad de estos escritos. Este reino se habría constituido hacia el año 1020 y tenía, siempre según la Biblia, una extensión que iba desde el sur del actual Líbano al norte, hasta el Monte Sinaí al sur y desde el Mediterraneo al oeste, hasta el río Jordán al este. Posteriormente el Reino se dividió en dos, el Reino de Israel, con capital en Samaria, y el Reino de Judá, con capital en Jerusalem. El reino de Israel tuvo desde entonces una importancia menor, pero el reino de Judá fue bastante importante y disputado por las potencias de entonces.
En el año 597 antes de Cristo, el rey caldeo de Babilonia, Nabucodonosor II, tomó Jerusalem anexando el reino de Judá a los territorios Babilonios y luego de destruir los templos envió al exilio a miles de judíos que fueron deportados a Babilonia.

Los sucesores de Nabucodonosor II gobernaron Babilonia y sus dominios hasta la anexión de Babilonia por el Imperio Persa de Ciro II el Grande hacia el año 539 antes de Cristo. Esta anexión fue celebrada por los judíos y le región de Siria y Palestina que estaba dominada por los babilonios fue anexada pacificamente. Posteriormente los judíos que habían sido deportados fueron regresados a Jerusalem.

Este dominio persa de la región se mantuvo por 200 años hasta la llegada de Alejandro Magno quien conquistó el Imperio Persa hacia el año 332 antres de Cristo y Palestina entonces pasó a formar parte del Imperio Macedónico, en la gran región que ellos conocían como Siria.

Luego de la muerte de Alejandro sus generales se dividieron el Imperio, quedando en manos de Seleuco (Imperio Seléucida) el dominio de Babilonia y Siria, hacia el año 305 A.C.

El dominio Seléucida duró hasta el año 64 antes de Cristo cuando Pompeyo Magno venció en Siria en la campaña de Roma contra el rey Mitrídates, dando inicio a la dominación romana que duró hasta la división del Imperio Romano y el paso de la región al dominio del Imperio Romano de Oriente llamado Imperio Bizantino desde la muerte de Romulo Augustulo en el 476 después de Cristo, ultimo emperador del Imperio Romano de Occidente.

Durante el dominio romano se produjeron revueltas importantes de varios grupos judíos en la llamada Provincia Palestina que fueron cruelmente sofocadas. En Alejandría se había formado una importante comunidad judía que soportó la persecución de los administradores griegos filoromanos que incluso fueron en comisión a quejarse al Emperador, en ese momento Cayo Caligula, pidiendo castigo ejemplar a los judíos de Alejandría, lo que se efectivizó.

El Imperio Bizantino comenzó a perder territorios y en el año 639 fue expulsado de Palestina por los árabes que dominaron la región por más de 600 años.

En el año 1070 el Imperio Otomano, ya convertido al Islam, toma Jerusalem por lo que la región continúo regulada por el Islam, período solamente interrumpido en algunas etapas de las Cruzadas.

El 15 de junio de 1099 los Cruzados tomaron Jerusalem provocando una feroz matanza de judíos y musulmanes incluyendo mujeres y niños. Este acto dio comienzo a una jihad, guerra santa musulmán, y a la creación del Reino de Jerusalem en mano de los Estados Cruzados, alianza lanzada por el Papa Urbano II en el Concilio de Clermont.

Finalmente, luego de una larga guerra, en octubre de 1187 Saladino recuperó Jerusalem para el Islam ingresando a la ciudad de manera casi incruenta, si bien luego esclavizó a muchos pobladores.

En todo este tiempo la población judía en la región fue disminuyendo considerablemente a causa de las sucesivas expulsiones y persecuciones a que fueron sometidos. Sin embargo siempre existió una pequeña comunidad judía en Palestina con fluctuaciones en su número a través de los siglos.

La primera ola de inmigración judía hacia Palestina se produjo en 1881como resultado de las persecuciones que sufrieran en los países de Europa y por la prédica de Zeví Kalisher, Judá Alkalai, y de Moisés Hess, el "rabino rojo" un socialista que abogaba por la formación de una patria hebrea en Palestina, el retorno a Sión. Sión es un nombre hebreo que denomina a un sector de Jerusalem que representa al Templo de David y al espíritu de la nación judía. A raiz de esto muchos judíos comenzaron a acercarse y comprar tierras en la zona con lo que dio paso a las primeras tensiones entre judíos y musulmanes.

Como ejemplo del resultado de esta ola inmigratoria cabe citar que en 1881 vivían en la región entre 20.000 y 25.000 judíos para una población total de 470.000 personas, distribuidos mayormente en Jerusalem donde en 1896 llegaron a ser la etnia predominante.

El dominio de Palestina continuó en manos del Imperio Otomanto (turco) en un largo período de dominación hasta la primera guerra mundial en que fue derrotado por Inglaterra en 1917 y tras el Tratado de Versailles la Sociedad de las Naciones crea el Protectorado de Palestina con dominio inglés.

Este dominio inglés tiene algunos antecedentes históricos interesantes ya que a principios del siglo 20 existían intereses comerciales ingleses muy importantes en la región y ya en 1840 el Vizconde de Palmerson, futuro Primer Ministro de Gran Bretaña escribió al Sultan del Imperio Otomano sugiriéndole que invitara a los judíos a establecerse en Palestina y que al hacerlo bajo esta forma de invitación y amparo esto evitaría conflictos con Egipto y sus vecinos.

El Imperio Otomano estaba dominado por la etnia turca que solo tenía en común con la etnia árabe la adhesión al Islam. Los árabes habían comenzado a principios del siglo 20 un renacer cultural en los territorios árabes dominados por los turcos que los llevó a aspirar a una especie de gobierno compartido con los turcos. Esta posición de alianza con los árabes también era apoyada por algunos movimientos turcos que solo veían posible la supervivencia del Imperio Otomano si la etnia más importante, los árabes, estaba incluída. Pero entre los árabes iba aumentando el renacer cultural y político que en 1913 luego de un congreso panárabe en París se haría cada vez más fuerte. En el comienzo de la Primera Guerra Mundial el Califa Mehmed V, Sultán del Imperio Otomano, en su calidad de jefe máximo del Islam, llamó a una jihad, guerra santa, contra los aliados franceses, rusos e ingleses. Este llamado a la jihad islámica fuie visto por los árabes como un intento de manipulación y dominio que no aceptaron y produjo lo que se llamó la Rebelión Árabe

También fue importante la Declaración de Balfour que fue un texto publicado en 1917 en que el Reino Unido se declara a favor de la idea sionista de un estado judío en Palestina. Es una carta del Ministro de Relaciones exteriores británico dirigida al Barón de Rortschild, importante banquero judío, simpatizante de las ideas sionistas y que marcó la posición británica en la cuestión.

En 1916, en plena Primera Guerra Mundial, se firma en forma secreta el Tratado de Sykles-Picot, entre Gran Bretaña y Francia, para dividirse entre ellos Oriente Medio una vez cocluida la guerra.

Este tratado postulaba que Siria y El Líbano quedarían para Francia con influencia hasta la ciudad de Mosul, y la actual Irak, con Basora , Baghdad e influencia hasta toda Persia (actual Iran) para Inglaterra, mientras que Palestina sería algo así como un territorio Internacional.
La Organización Sionista Mundial con sede en Berlín apoyaba a Alemania con la idea de que convenciera luego a sus aliados turcos a que cedieran Palestina para la creación de un Estado Judío. Los judíos ingleses, por otra parte, presionaban a Inglaterra a que luego de vencer a los turcos entregaran Palestina para la formación de dicho Estado Judío. El llamado "factor judío" en la Primera Guerra Mundial era la sensación de que esta comunidad sería fundamental para asegurar la victoria a uno y otro bando por lo que estos trataban de seducirla con promesas de la cesión de Palestina. Sobre todo era importante la presión que podría hacer la comunidad judía de Estados Unidos para que estos entraran en la guerra apoyando al bando aliado.Los franceses a través de la Declaración de Cambon también fijaron su simpatía hacia la colonización judía de Palestina con apoyo aliado.

Con la Declaración de Balfour, Inglaterra contradecía el acuerdo Sykles-Picot y también contradecía todos las promesas que a través de Lawrence de Arabia había hecho a los árabes acerca de la creación de un gran Estado Árabe en la región.

jueves, agosto 03, 2006

¿Por qué la guerra..?

Warum Krieg..? le preguntaba Albert Einstein a Sigmund Freud en una carta enviada en los comienzos de la Segunda Guerra Mundial cuando Freud ya era un judío exiliado en Londres, como él mismo eligió definirse.
Warum Krieg, por qué la guerra..? nos preguntamos nosotros ahora. Parece bastante inexplicable el apoyo ferviente que propina el pueblo israelí a los bombardeos sobre edificios donde se refugian mujeres y niños, masacre digna de cualquiera menos de el Estado que representa a un pueblo tan perseguido a lo largo de toda la Historia y que sufriera la peor de las masacres durante la Segunda Guerra Mundial.
Freud responde la carta en una misiva publicada en sus obras completas y se muestra escéptico en relación a las explicaciones complacientes.
La virtud impiadosa llama Sandra Russo en un artículo de Página 12 a la posición indignada ante determinadas cuestiones con contenido político particular, el aborto, la guerra...
En el Nuevo Testamento se los llama Fariseos.
Se rasgan las vestiduras y luego van al cine a ver Superman regresa.
Con respecto a una frase inadecuada que escribí por ahí con referencia a una supuesta "tragedia inexplicable" quiero decir que a lo que me refiero no es a los bombardeos que el ejército israelí está realizando en el sur de El Líbano sino al fenómeno de la guerra en sí.
Me parece un destino de la condición humana casi indefectible.
Me parece trágico porque no creo que se pueda escapar a eso.
Me parece que las acciones israelíes en el sur del Líbano son muy democráticas en tanto son defendidas por el 90 por ciento de los israelíes y la gran mayoría de los judíos en la diáspora.
Eso me parece trágico.
Lo otro es claramente una masacre.
En cuanto a lo inexplicable, me refiero a ese apoyo, a esa pasión que genera la guerra.
Encuentro muchas explicaciones políticas y económicas pero no encuentro ni una explicación convincente desde el punto de vista de la condición humana.
No encuentro una respuesta convincente al Warum Krieg..? de Einstein, no se trata de que sean más o menos canallas, me parece que trasciende la canallada.
En cuanto a las definiciones políticas y el psicoanálisis, a Jacques Lacan lo acusaron en mayo del 68 de no definirse politicamente y boicotear con su escepticismo la revuelta.
Tal vez sea así y el psicoanálisis provoque una lucidez contraproducente con los movimientos sociales, las luchas por las utopías y los reclamos testimoniales.
Ayer tratamos de hablar de eso en Siempre Libre.
Nos seguiremos preguntando... Warum Krieg..?