martes, julio 25, 2017

Bitácora

Estamos muy cerca de unas nuevas elecciones en Argentina. A mí me toca votar en Capital Federal, la CABA, como le dicen ahora. Las propuestas electorales esta vez son más variadas. Tengo tres o cuatro listas para elegir. Tres de un espacio nuevo, un frente filo-kirchnerista, en el que compiten una fuerza de centro encabezada por Filmus, una de derecha con el "polémico" Guillermo Moreno al frente y otra de una izquierda frentista, con una figura nueva, Itaí Hagman y la presencia estelar de la abogada de Milagro Sala, Eli Gómez Alcorta. La cuarta opción, por fuera de este frente, es la de la izquierda, que ofrece a Miriam Bregman, una chica a la que por un motivo extraño a uno le dan ganas de votarla en esta elección. También está la Provincia de Buenos Aires. Ahí no voto, pero es donde se libra, aparentemente, la madre de todas las batallas de este episodio menor de la guerra anticolonialista argentina. Ya vamos a hablar, seguramente de por qué pienso que se trata de una guerra anticolonial. Como ya se habrá advertido, estamos en el año 2017, en julio para ser más precisos. Es un momento raro de la historia, algo gris y desaliñado que habría que describir para las "generaciones" venideras. Por lo menos cómo lo ve uno ahora, yo, no se los demás. Las líneas que direccionaban la vida de todos los medianamente interesados en la cultura, o en la anticultura incluso, se han cruzado mucho, demasiado, en poco tiempo y sucede que uno ha perdido las pistas. Tal vez sea mejor, pero no por eso uno deja de sentirse desorientado. Es que en cine, por ejemplo, para decir un arte que yo al menos consideraba central, ya no se sabe por donde arrancar. Hace unos años, a fines del siglo veinte y principios del veintiuno, para elegir una película para ver, bastaba con comprar los diarios todos los jueves. Ahí salían las críticas de los estrenos (siguen saliendo pero ya no es lo mismo) y uno organizaba su vida en base a eso. Iba a ver la película a un cine, a veces incluso podías ver más de una, salías, ibas a comer, a los pocos días ibas a ver otra. Si te agarraba fiaca, podías sacar un VHS o un DVD de algún videoclub y lo veías tranquilo en tu casa, con peor calidad y generalmente de una película bastante alejada del momento de su estreno. En los bares, revistas y cafés cinéfilos se hablaba de las películas que se habían estrenado en la semana o en el mes y desde ahí derivaba la conversación hacia lugares imprevistos. Por ejemplo, se estrenaba una película de Scorsese y uno terminaba hablando de sus primeras películas, de Nueva York, de Coppola y El padrino, de John Cazale y Meryl Streep. La vida giraba en torno a esos hilos conductores, y seguía el camino que esas autopistas o senderos indicaban. Lo mismo en la música, los discos iban saliendo, los comprabas o no, pero se los ordenaba y se los relacionaba en base a las nuevas producciones, incluso a los videoclips que iban saliendo.
Hoy es todo mucho más confuso. No hay para donde agarrar. La oferta es tan amplia, tenés Netflix, Qubit, HBO, Hulu, Amazon y otras plataformas online que te ofrecen una innumerable cantidad de películas y series inabarcables. La televisión quedó reducida a un entretenimiento y lavado de cerebros para la población menos ilustrada. En música están Spotify y My Music de Apple donde está practicamente todo, sin soporte material pero está, lo podés tener y escuchar cuando quieras. Además están los teléfonos, con los que nos mantenemos conectados todo el tiempo y nos pasamos leyendo noticias, posteos, twitter, facebook, whatsapp, instagram y hasta snapchat. Los libros quedan ahí, como objetos fetiche, menos usados, duran más.
Y sin embargo, por un extraño designio, uno sigue teniendo la idea de escribir un libro, un manifiesto publicado en papel, una biografía, una autobiografía. Ya veremos.
Por ahora la idea es escribir algo todos los días. Como en un blog, en el sentido antiguo del término: bitácora.

domingo, febrero 17, 2013

Les presentamos el número 4 de la Revista de Cine Pez dorado, con estrenos, un dossier sobre Leonardo Favio, una encuesta sobre las mejores del 2012 y mucho más

martes, enero 22, 2013

Conducción, Conducción. Entrevista a Juan Manuel Abal Medina (padre)

Hola amigos de Siempre Libre, retomamos el Blog después de unos meses y del extraordinario trabajo que estuvo haciendo Rosario Salinas para mantenerlo despierto.

Para comenzar con un plato fuerte les dejo el audio del reportaje que le hicimos a Juan Manuel Abal Medina, la figura legendaria del peronismo de los 70 y padre del actual Jefe de Gabinete.

El ex-delegado del General Perón y Secretario General del Movimiento Peronista hizo con nosotros un recorrido de su apasionante historia política, dejándonos también algunos conceptos importantísimos sobre el presente. Con ustedes Juan Manuel Abal Medina.


viernes, agosto 31, 2012

Dreileben

Algo mejor que la muerte
Dirección: Christian Petzold


Varios mundos conviven en una misma geografía hecha de bosque, lago, montañas, y atravesada por caminos que serpentean entre el sol y las sombras, senderos recorridos una y otra vez por quienes nos llaman a seguirlos.
Un estudiante de medicina, Johannes, ejerce su práctica de enfermería en una clínica situada no muy lejos de una ciudad apenas insinuada pero asépticamente aislada del conjunto de casas y demás edificaciones. La cámara elige seguir sus pasos en el inicio de la película, para luego entrecruzarlos con otros y, llegado el final, perderlos sin mostrar tan siquiera sus huellas.
Son jóvenes los que componen un pequeño grupo que festeja en un tiempo vacío la música, la ropa, las motos, el sexo, la bebida, pero sobre todo el poder de reducir a algún otro a una situación de debilidad y miedo.
Vemos a Ana, visitante extranjera no tan sólo en ese grupo, sino también en la ciudad y en la vida de Johannes, en la que entra. Hija de madre inmigrante –tal vez también inmigrantes ella y ese niño hermano suyo– trabaja como mucama en un hotel de la ciudad. Fragilidad y ternura coexisten en Ana, junto con el ansia de traspasar la estrechez que una y otra vez la encierra. Perder no la detiene, se atreve a responder, se enoja, decide, deja en claro qué acepta y qué no tolera.
Otra joven, Sarah, aparece como la tercera que sabe desde su entrada en escena que a ella no le toca perder, sólo sonreír y esperar. Juega con cartas marcadas a las que confía el poder de retener a Johannes bajo el beneficio de ciertos privilegios de clase que su posición vuelve accesibles.
De la madre de Johannes, sólo conocemos su nombre, Ute, algunas veces pronunciado. Por lo demás, los mayores a los que quedan referidos los tres jóvenes son el padre de Sarah, médico y señor de la clínica y la madre alcohólica de Ana; su presencia en los acontecimientos es mínima, se limita a aportar algunas marcas estereotipadas del poder económico y de la exclusión social con que se amasan distintas herencias.
Otras marcas, más definitivas e inapelables, surgen en una breve secuencia en el inicio de la película, cuando apenas quedó atrás la lectura de su título Algo mejor que la muerte. Johannes baña a una anciana recién ingresada en la clínica, escena que se renueva más adelante con el baño de otra anciana. La limpieza de los cuerpos no podrá borrar las marcas de esas figuras ajadas en el desamparo, ni de esas mentes ausentes; unas y otras por igual libradas al extravío de la asepsia que habita una clínica prácticamente desierta, de pasillos y espacios luminosamente blancos.
La muerte muda y desapasionada domina la sala en la que un convicto vela el cuerpo de su madre. Tampoco en este caso se detiene la cámara, sólo nos la presenta. Por el contrario, a lo largo de la película se insinúa con distintos recursos la posibilidad de otra muerte; esta vez, una muerte impaciente, sangrienta, que se desplaza junto con los movimientos del convicto vuelto prófugo. En la mano, un cuchillo; el brazo se alza en dirección a un cuerpo joven.
La música tiene una presencia fuerte, por momentos exasperante. En ocasiones, dialoga con las imágenes, anticipa un peligro no tan sólo inminente, sino inaplazable, carácter del peligro al que las imágenes convierten en simulacro. Las últimas escenas en las que aparecen Johannes o Ana quedan suspendidas; en el caso de Ana, Petzold detiene el movimiento que ahora sí parece pronto a completarse, en el otro caso, muestra tan sólo el hueco que deja una salida fuera del marco de la pantalla.

Pilar Berdullas

martes, julio 31, 2012

Siempre Libre 22 de julio 2012

Siempre Libre audición del 22 de julio de 2012. En esta audición lo tenemos a Pablo García hablando sobre poesía. Este es un homenaje póstumo a su lucidez y claridad.

Para escuchar el programa hacer click AQUÍ o en el título de la entrada.