martes, marzo 03, 2009

Alerta Solar


El cine de Danny Boyle tiene algunas peculiaridades, para mi, que lo hacen algo diferente al resto. Vi casi todas sus películas y todas de una manera peculiar. En una sala de un hospital del extranjero donde estuve asistiendo un tiempo hace 10 años se organizó una exposición de arte también peculiar. Se trataba de una muestra en la que la autora, no me acuerdo de su nombre, exponía pequeñas pinturas en papel que representaban sus sensaciones después de tomar un determinado vino. En cada papel podía verse el color con pequeños matices de diferencia entre un vino y otro, podía leerse datos de la etiqueta, el año de cosecha, el nombre de la bodega y pequeños dibujos y frases que fijaban el momento y lo que sintió la autora en el momento de tomar ese vino y plasmarlo en su obra. Las películas de Danny Boyle, algo más que el resto del cine que veo, son como esos pequeños cuadritos, fijan algo del momento en que las veo. Pero lo fijan casi como un fresco de la época, la ideología, mis propias obsesiones.

La primera película de Danny Boyle que vi fue a mi llegada a Buenos Aires, cerca de 1995, Tumba al ras de la tierra (Shallow Grave) La película no era demasiado novedosa en cuanto a la trama, sin embargo tenía una estética que de algún modo modificó el sentir decorativo de muchas casas porteñas con las que poco a poco me fui encontrando. Por eso Tumba al ras de la tierra significó para mi el encuentro con una nueva forma de ver el espacio. Poco tiempo después pinté el departamento en el que vivía con colores que sin darme cuanta (ahora sí) venían de los colores de las paredes de la casa de esa película. El living de amarillo huevo, un cuarto de color lavanda, la cocina de color verde.

La segunda película, Trainspotting, implico una suerte de universalización de cierto léxico que para mi tuvo una significación adicional. Comencé a verla el 31 de diciembre de 1996 y pasé el año nuevo de 1997 en una sala de Barcelona, en un cine vacío. Fue muy divertido porque como estaba doblada al español, el abundante slang de la película se traducía en "que me doy un chumbo, tío..!" "Qué ha venido el camello..!" "No has tenido cojones para vértelas con el caballo y ahora estás con el mono.." Cosas así.

La tercera que vi, La playa, la vi en una época de furor por los viajes por el mundo que gracias a la convertibilidad y al endeudamiento menemista y la venta de las empresas del estado uno podía hacer con un sueldo de médico residente. Cuando la vi había viajado ya por muchos países del mundo y me preparaba para un largo viaje a la India. Así que esa fábula del muchacho occidental que con mochila al hombro se encontraba con un mundo inesperado venía como anillo al dedo para alguien como yo. En ese momento de mi vida, la película, con sus defectos, me pareció extraordinaria. Además estaba Virginie Ledoyen...

Después vino la catástrofe económica en la Argentina, que más bien deberíamos decir que vino el momento de pagar las cuentas y la fiesta del período anterior. Nada mejor que esa película de un mundo devastado que fue Exterminio (28 days later), que mostraba un poco cómo nos sentíamos en una fábula de zombis también extraordinaria.

Poco después en el 2004, la olvidable Millions nos iba devolviendo la fe. Una pléyade de santos y disparates mal contados constituían esta película en la que algunos vínculos identificatorios conseguían sostenerla. Renacíamos.

Sunshine, alerta solar, es un camino hacia el sol, melancólica como pocas películas de ciencia ficción, tal vez Solaris de Tarkovski esté a su altura. Y así estábamos. El final un poco disparatado conspiró para que esta película fuera muy poco vista. Subvalorada, merece una revisión.

Y finalmente Slumdog Millionaire, con la que Danny Boyle confirma mi teoría sobre que no hay que ver películas para poder ser un crítico objetivo.

1 comentario:

A! dijo...

opa opa


te salteaste la mejor (mejor - mejor) pelicula de Boyle!


A Life Less Ordinary!!!!!!


saludos



A