martes, septiembre 26, 2006

Reconciliación

Uno de mis consumos fatídicos es mirar por televisión, los domingos a la noche, los programas políticos de Majul y Grondona. Como todo consumo fatídico produce mucho daño pero también hay ahí una satisfacción masoquista que se debe reconocer.

El domingo pasado la doctora Elisa Carrió se refería al caso de la chica que trabaja como prostituta por las noches y durante el día es una ferviente defensora y dirigente de las agrupaciones que reivindican lo actuado por las fuerzas armadas durante el Proceso Militar (de 1976 a 1983) . Yo personalemte no veo ninguna contradicción en eso, los militares no estaban en contra de las prostitutas en general ni las prostitutas en contra de los militares. Sí me parece que la cámara oculta fue una herramienta poderosa porque la prostitución es en general un problema relacionado con las clases sociales y es probable que los grupos militares por esta revelación pierdan un valioso cuadro político, ya que no creo que quieran seguir teniéndola entre sus espadas.

Pero lo que invocaba la doctora Carrió era un concepto muy caro a los católicos, la Reconciliación. Decía ella que nada sería posible en el país sin Reconciliación. Coincido en que eso sería lo mejor para este país. A mi particularmente me interesa mucho porque me parece muy doloroso que a tantos años de los hechos uno deba estar distanciado de personas que quiere por motivos ideológicos.

¿Pero cómo se llega a una reconciliación si no hay pedido de perdón..? ¿Si no hay reconocimiento de los errores..? No me refiero a los que cometieron los delitos sino a los que los apoyaron y aun los defienden.

El tema del Perdón es una cuestión mayúscula entre los pensadores. Recuerdo una clase de Derrida, el genial filósofo francés, en la que se ocupaba del Perdón, el perdón como frase performativa. "Perdón" es también una frase performativa, es decir que se realiza con solo pronunciarla. Se pide perdón pidiéndolo. Pero es que aquí, en la Argentina, nadie que haya sido partícipe de algún hecho violento jamás ha pedido disculpas.

La Reconciliación es también un sacramento de la Iglesia Católica vulgarmente llamado Confesión. E incluye el arrepentimiento y el propósito de enmienda.

Parece elemental que si alguien pretende reconciliación debería entender que como condición sine qua non debe reconocer lo que hizo, pedir perdón y tener propósito de enmienda.

Nada de eso me parece posible en el caso de las violaciones a los derechos humanos durante los setenta. Nadie va a pedir perdón, nadie va a reconocer nada, así que pedir reconciliación es bastante útopico. Es más fácil pedir Olvido.

Es claro que los que defienden a los militares, en muchos casos, lo hacen con convicción, creen en eso. No lo hacen de canallas. Están convencidos. El problema es que al haber juicios y cárcel todo deja de ser un debate ideológico para situarse en el terreno de lo fáctico y ahí la implicación es claramente diferente.

Si lo que pasó en la Argentina en esa época hubiera sido una guerra civil hubiera sido más fácil, a la manera de la Guerra Civil Española o la Guerra de Secesión Norteamericana. Pero no parece haberse tratado de eso.

En tanto otras cosas pasaron y pasan en el mundo, como la de la foto en la que un supuesto miembro del Viet Cong es ajusticiado ante las cámaras de un corresponsal en la Guerra de Vietnam.

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