sábado, octubre 01, 2011

Seis años después

Por Joseph Brodsky*


Tanto hacía de la vida juntos que ahora
el dos de enero caía de nuevo martes,
y su ceja sorprendida se alzaba
como un limpiaparabrisas en la lluvia,
  y su nostalgia, empañada, se despejó para mostrar
  el camino limpio que nos esperaba delante.

Tanto hacia de la vida juntos que otra vez
una nieve perpetua empezó a caer;
por temor a que aguijonearan sus párpados
detuve los copos con mi mano, y ellos, simulando
  no creer en aquella devoción por sus ojos,
  se agitaron en mi palma como mariposas.

Tan extraña se había vuelto toda novedad
que los enredos del sueño ridiculizaban
cualquier depresión que el analista interpretara;
cuando mis labios soplaron la vela,
  los suyos, aleteando desde mi hombro, buscaron
  unirse a los míos, sin pensarlo un segundo.

Tanto hacía de la vida juntos que aquellas
rosas harapientas de papel ya no estaban,
y un bosque entero de abedules había crecido
junto a la pared, y por casualidad teníamos dinero,
  y como lenguas sobre el mar, por treinta días
 el atardecer amenazó a Turquía con su furia.

Tanto hacía de la vida juntos, sin libros,
sillas ni muebles –solo aquella vieja cama–
que el triángulo, antes de surgir,
había sido una perpendicular, la cabeza
  de algún conocido cerniéndose sobre
  dos puntos que se habían fusionado por amor.

Tanto hacía de la vida juntos que ella
y yo, con nuestras sombras unidas, habíamos compuesto
una puerta doble, una puerta que –aún si nos perdíamos
en el trabajo o el descanso– siempre estaba cerrada:
  pero de algún modo sus hojas se rompieron
  y cruzamos hacía el futuro, hacía la noche.

* Joseph Brodsky, "Six years later" en Canción de cuna y otros poemas, trad. Daniela Camozzi y Walter Cassara, Huesos de Jibia, 2009, Buenos Aires, Argentina.

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