lunes, febrero 16, 2009

Capra ya no vive más aquí

Toda gran obra crea un género o acaba con él.
Walter Benjamin
Últimamente voy menos al cine, pero sigo viendo igual o más cantidad de películas que hace unos años, por lo que esta actividad continúa siendo central en mi vida, y puedo decir, con autoridad creo, que el cine está en una meseta de mediocridad y previsibilidad que lo comienza a hacer prescindible.
El cinematógrafo no es muy antiguo en la historia de la humanidad, tiene un poco más de cien años y el cine en colores o el sonoro son realmente muy recientes. Comparado con la pintura o la música, el cine es un niño que no ha comenzado a gatear. Sin embargo, como metáfora, la del niño, no es muy adecuada, ya que el supuesto niño ha comenzado a dar muestras de chochera, renguea, le duele la espalda, tiene hipertensión y comienza a perder la memoria. Su muerte parece avecinarse.
Tal vez en la historia del arte, el cine sea como una mariposa con una vida magnífica y colorida, pero fugaz.
El cine es el arte de la fugacidad y la memoria, decía Douglas Sirk en una definición que hoy dejó de ser funcional. Nadie necesita la memoria porque existe Internet y la fugacidad ha dejado de ser tal desde que existe el videocassette y el DVD y uno puede retroceder las películas mil veces si quiere, verlas una y otra vez, tenerlas en casa, regalarlas, etc. Como los relatos de futbol antes de la existencia de la televisión y cuando la memoria de los que vieron al Charro Moreno, Bernabé Ferreira o a Alfredo Di Stefano agrandaba notablemente los méritos de esos futbolistas recordando gambetas increíbles y goles mucho mejores de lo que fueron en realidad.
Tal vez alguien se asombre ante este requiem tan sombrío , pero, ¿no notaron acaso que cada vez se emocionan menos al salir de ver una película..?
El cine tuvo varias etapas. En una primera, el cine era simplemente fotografía en movimiento, una locomotora avanzando que los hermanos Lumiere retrataban con su invento, la salida de los obreros de una fábrica... George Meliés lo convirtió en algo más parecido a un objeto de prestidigitación y luego comenzó a narrar algunas historias y a alejarse de retratar la realidad. Pronto, Griffith, Fritz Lang y todo el cine mudo, comenzaron a crear diferentes maneras de utilizar la cámara para hacer del cine un nuevo arte.
Pero no fue hasta 1941, con El ciudadano (Citizen Kane), de Orson Welles, que el cine obtendría la mayoría de edad. Esa mayoría de edad que Angel Faretta llama la "autoconsciencia". Es decir, hasta El ciudadano el cine había utilizado recursos propios de otras artes, la fotografía, la música, el teatro, la pintura. Pero para hacer esa película, Orson Welles se hizo proyectar cientos de filmes de la RKO para copiar recursos y trasladarlos a una actividad que apenas conocía. Por esto es tan importante y no porque sea buena o mala, aburrida o entretenida. Nada fue igual después de esta película. Todo lo que vino después ya no podía clamar inocencia.
Después de esta lograda autoconsciencia sobrevino el período de oro del cine sonoro, vino el color, el cine como herramienta política, la emoción, el terror, la risa, la indignación, el erotismo, el sueño de la realización de un mundo mejor. El sueño americano había ganado todas las conciencias, menos la de los que se resistían pero igualmente consumían este sueño.
La Unión Soviética impulsaba un cine diferente, más contemplativo y político, pero destinado a seguir el curso de los avatares de ese país que parecía eterno pero que se desmoronó casi de un día para otro. ¿Quién hubiera pensado cinco años antes que la Unión Soviética, una de las dos potencias mundiales, habría de dejar de existir, así, de golpe...?
El cine de Italia, el neorrealismo, Fellini y toda esa tradición, lentamente fue convirtiéndose en un cine pobre y decadente, que a nadie interesaba ya.
Casi todas las tradiciones subieron y se extinguieron. Solo quedaba ahí, incólume, el cine americano. El del relato clásico. Con su estructura y sus fórmulas, que cuando parece que se agota, resucita. Inventa algo nuevo.
El cine americano parecía estar condenado a la inexistencia a raiz de los dramas políticos en que estuvo metido ese país con la Guerra de Vietnam y la caída del sueño occidental. Pero todo ese proceso finaliza con la gran película de Francis Ford Coppola, Apocalypse Now, la que demuestra que ese sueño encarnado por el cine ya no era posible. Y lo hace a través de una gran película. A partir de ahí, un cine de los márgenes... Rumble Fish, The Outsiders...
Comienza una nueva decadencia lenta y progresiva. Las películas de bandidos eran aburridas, nada emocionaba. hasta que aparece el genial Quentin Tarantino en 1994 y gana el festival de Cannes con Pulp Fiction. La trascendencia, otra vez, de esta gran obra es que nada sería igual en el cine de ahí en más. Como había pasado con El Ciudadano y con Apocalypse Now, Pulp Fiction acaba con una época y da comienzo a otra.
Las mutaciones metafísicas, es decir, las transiciones globales y radicales de la visión del mundo adoptada por la mayoría, son raras en la historia de la humanidad. Como ejemplos puede recordarse la aparición del cristianismo, el descubrimiento de América, la caída del muro de Berlín, la aparición del SIDA... Cuando se desarrolla una mutación metafísica, en palabras de Michel Houellebecq, se produce y avanza sin encontrar resistencia hasta sus últimas consecuencias. barre con toda manera de ver el mundo previa a esta revolución. No importan los juicios estéticos. Nada detiene el cambio que sobreviene a una mutación metafísica a no ser la aparición de otra mutación metafísica.
En el cine y en las otras artes sucede algo semejante.
La mutación metafísica que implica la aparición de Internet, los intercambios informáticos, el avance en las comunicaciones electrónicas fue devastadora para el cine, al punto de que probablemente sea momento de escribir un merecido Requiem.
¿Pero, qué reemplazará la avidez de los desterrados hijos de Eva, desesperados ex-cinéfilos, habitantes de este valle de lágrimas, que gimiendo y llorando claman por algo que los aparte de sus vidas sin cine que pueda, ya, ser disfrutado...?
Las series de televisión parecen tomar la posta. En un mundo vertiginoso que no permite 15 minutos para la presentación de personajes, situaciónes y giro drámatico de una película inscripta en el relato clásico, las series de televisión ofrecen en bandeja eso que hace falta, esa alienación cotidiana que fue condición necesaria para la existencia del cine en la vida de los cinéfilos.
Quentin Tarantino, Wes Anderson y otros decidieron innovar, cada uno en su momento y a su manera, la forma clásica de hacer cine y esto les provocó un agotamiento casi inmediato. En el caso de Quentin, luego de Pulp Fiction que puede gustar más o menos pero que cambió la historia del cine, se diluyó en propuestas intrascendentes y muy esporádicas, por otra parte.

¡Oh, Dios, qué panorama he pintado..!
Esperemos que todo esto no sea más que una pesadilla como la de Qué bello es vivir, de Frank Capra y que al despertar estemos en una sala llena con la película a punto de empezar y pronto escuchemos esas primeras frases inolvidables como las de Laura, El Padrino o Rebecca .

6 comentarios:

Patricio Bazán dijo...

Querido Francisco:

Mientras sigan filmando tipos como Christopher Nolan (The Prestige, The Dark Knight), Darren Aronofsky (Pi, Requiem for a Dream), Shane Carruth (Primer) o Richard Kelly (Donnie Darko) el cine seguirá valiendo la pena.
Excelente artículo.

Saludos.

Francisco Abelenda dijo...

Gracias Patricio..!
En cierta medida estoy de acuerdo con lo que decís..!
Ese día estaba un poco pesimista nada más...
Un abrazo y muy bueno tu Blog..!
Cómo llegaste a este Blog..?

Patricio Bazán dijo...

Soy oyente de la primera hora, m'hijo!
Tenés que hacerle al blog un poco más de bandera, que hay buenas reflexiones y es una pena que no las lea más gente.

PD: "The Wrestler", que te gustó, también es de Aronofsky, no?

Un abrazo federal.

Francisco Abelenda dijo...

Gracias Patricio!
Cómo se hace para hacerle un poco más de bandera a un Blog??
Abrazo y gracias por seguirnos!

Francisco Abelenda dijo...

Gracias Patricio!
Cómo se hace para hacerle un poco más de bandera a un Blog??
Abrazo y gracias por seguirnos!

Patricio Bazán dijo...

Opciones que se me ocurren para publicitar este blog:

1) Mencionarlo más seguido en el programa, cosa que no hacéis, vogonetas!
2) Invertir tiempo en visitar muchos blogs que no los conozcan y dejar comentarios. Aunque no contesten el comment, algún habitual de ese blog va a chusmear quiénes son;
3) Por medio de mail-bombing o correo spam enviar un mensaje con la URL del blog y la frase "fotos de famosos en pelotas";
4) Emitir mensajes subliminales en el programa de radio: TODO VA MEJOR CON SIEMPRE LIBRE!;
5) La hipnosis en masa también ayuda: implantar la compulsión post-hipnótica de visitar el blog;
6) Alquilar un avión que arroje volantes con la dirección del blog;
7) Contratar un ejército mercenario fuertemente armado para que persuada a la población a visitar el blog (y escuchar el programa, que un poco de ayuda no viene mal).

En fin, Francisco, espero haber sido de ayuda.
A propósito, ponete de acuerdo con tu clon, porque escriben muy parecido.

Buena Fortuna.